Investigadores de la Vrije Universiteit Brussel y la University of Warwick proyectaron un futuro desigual para las generaciones europeas: un niño nacido en 2025 vivirá aproximadamente tres años adicionales bajo condiciones de riesgo extremo de incendios en comparación con alguien nacido en 1950. Ese aumento representa un 84 % más de exposición a estos eventos climáticos peligrosos.
Rosa Pietroiusti, investigadora doctoral en la institución holandesa, señaló en una entrevista con Earth que estas cifras van más allá de simples números. Afirmó que las condiciones de fuego extremo de 2025 y 2026 deberían generar alerta en todos, porque traen impactos reales en las personas y los ecosistemas que los rodean.
Cómo se mide el riesgo de incendios en Europa
El equipo utilizó el Índice de Peligro de Incendios Forestales. Una herramienta desarrollada originalmente en Canadá que combina temperatura, humedad, viento y precipitación, además de medir cuán seco está el suelo y la vegetación muerta acumulada en días anteriores.
Clasificaron un día como extremo cuando el índice superaba el 95 % de los días registrados en ese mismo sitio entre 1985 y 2014.
Los investigadores tomaron datos diarios de seis modelos climáticos globales, ajustados a una cuadrícula de aproximadamente 11 kilómetros de ancho, y los combinaron con mapas de población y datos de esperanza de vida. De esta manera, siguieron a cada generación nacida desde 1950 hasta 2025, transformando una proyección meteorológica en un recuento de toda una vida de exposición a riesgos.
El cambio climático explica la mayor parte del aumento
Los nacidos en 1950 verán pocos cambios en su exposición futura, sin importar qué políticas climáticas se apliquen. Sin embargo, los niños nacidos en 2025 heredarán un panorama distinto: según las políticas actuales, enfrentarán un promedio de 3,2 años adicionales de condiciones extremas de fuego.
Aunque parte de esta diferencia se debe a que vivimos más años que nuestros antepasados, el análisis revela lo principal: solo el 14% de la brecha proviene de mayor longevidad, el 86% restante refleja cómo el cambio climático hace que el riesgo extremo de incendios sea mucho más frecuente.
En el sur de Europa, donde la amenaza es mayor, esa proporción asciende por encima del 90%.

Impacto desigual en las regiones europeas
El sur de Europa enfrenta los mayores aumentos en la exposición a riesgos de incendios forestales, especialmente en áreas ya propensas a estos eventos, como partes de Turquía e Italia. El equipo consideró múltiples escenarios de calentamiento global, de 1,5 °C a 3,5 °C para 2100, y usó 2,6 °C como la trayectoria de las políticas actuales.
Estas proyecciones subrayan una realidad incómoda: sin cambios significativos en las emisiones, las generaciones más jóvenes de Europa enfrentarán un entorno de fuego fundamentalmente más hostil durante toda su vida. Las acciones climáticas más ambiciosas podrían ahorrarles más de un año de exposición a estas condiciones extremas, según los cálculos del equipo.













