Un equipo de investigadores del Schmidt Ocean Institute captó con vida, a 710 metros de profundidad en el océano Atlántico, un ejemplar de Winteria telescopa, un pez de cabeza translúcida y ojos tubulares que rara vez se observa fuera de redes de pesca dañadas.
El hallazgo ocurrió durante una campaña de exploración submarina que llegó a más de 700 metros bajo la superficie, en una zona vinculada al proyecto de exploración de la Fosa de Doldrums. Las imágenes en alta definición permitieron registrar al animal mientras se movía en su entorno natural, algo que hasta ahora no se había logrado.
Los científicos a cargo de la misión explicaron que observar al ejemplar vivo cambia lo que se sabía sobre su comportamiento, ya que antes solo existían restos deteriorados por artes de pesca. El cuerpo gelatinoso y frágil del pez explica por qué casi nunca llega intacto a la superficie.
Un cuerpo adaptado a la oscuridad total
La cabeza del Winteria telescopa está cubierta por una especie de cúpula transparente que protege los órganos internos y las estructuras sensoriales del animal. Bajo esa cobertura se ubican dos ojos cilíndricos, orientados hacia adelante, que le otorgan una visión binocular poco común entre los peces de aguas profundas.
Esa disposición ocular resulta clave para sobrevivir en un ambiente donde la luz solar no llega. Los ojos tubulares permiten captar los destellos tenues producidos por organismos bioluminiscentes y detectar sombras en movimiento, una ventaja decisiva para cazar o esquivar depredadores en la oscuridad del fondo marino.
Más allá del pez: otros hallazgos de la expedición
La campaña se extendió por más de un mes y permitió cartografiar cerca de 147 kilómetros cuadrados de lecho marino con un nivel de detalle inédito para la zona. En ese recorrido, los investigadores identificaron dos nuevos campos de fuentes hidrotermales en el fondo del Atlántico.
También registraron ejemplares del calamar gigante Magnapinna, reconocible por sus tentáculos que pueden superar los ocho metros de largo. El conjunto de hallazgos reabrió el debate sobre la necesidad de proteger los ecosistemas abisales frente al avance de la minería submarina y los efectos del cambio climático.
El registro del Winteria telescopa con vida marca un antecedente para el estudio de las especies que habitan las zonas más profundas del océano.













