¿Te has preguntado alguna vez qué ocurre con el agua que gotea de un aire acondicionado? Este líquido puede tener otros usos, como demuestra Urban Dew, un proyecto estadounidense que propone utilizar el agua de condensación para contribuir a la refrigeración pasiva de edificios.
La iniciativa reutiliza el agua generada por los sistemas de aire acondicionado y la incorpora a paneles instalados en las fachadas.
El objetivo es aprovechar la evaporación para reducir la cantidad de calor que llega al edificio y, potencialmente, disminuir la demanda de refrigeración.
¿Qué ocurre con el agua del aire acondicionado?
Durante el funcionamiento del aire acondicionado, la humedad presente en el aire se condensa y genera agua, que normalmente se elimina a través de un desagüe o se libera al exterior.
Urban Dew propone darle otro destino a este subproducto. El agua condensada se recoge y se conduce hasta un sistema integrado en la fachada, donde puede participar en un proceso de enfriamiento basado en la evaporación.
¿Cómo funciona Urban Dew?
El sistema utiliza paneles con una estructura diseñada para favorecer la evaporación del agua. A medida que el líquido se evapora, absorbe parte del calor del entorno, lo que puede contribuir a reducir la temperatura de la superficie exterior del edificio.
La propuesta también incorpora una cámara de aire que favorece el movimiento natural del aire y ayuda a evacuar la humedad.
De esta manera, el diseño busca aprovechar conjuntamente el agua de condensación y los procesos naturales de evaporación y circulación del aire.
¿Puede reducir el consumo de electricidad?
Uno de los objetivos del proyecto es disminuir la carga térmica que recibe el edificio. Si la fachada alcanza temperaturas más bajas, el sistema de aire acondicionado podría necesitar menos energía para mantener las condiciones térmicas interiores.
Los beneficios energéticos deben evaluarse mediante pruebas y mediciones que permitan determinar cuánto puede reducirse realmente el consumo.
Un proyecto en desarrollo
Urban Dew figura entre los proyectos vinculados al James Dyson Award 2026 y continúa en una etapa de desarrollo y evaluación.
La propuesta busca explorar una forma de reutilizar un recurso que normalmente se descarta y combinarlo con estrategias de enfriamiento pasivo.
Aunque todavía quedan aspectos técnicos por evaluar antes de pensar en una adopción más amplia, el proyecto plantea una alternativa interesante para aprovechar el agua de condensación del aire acondicionado y estudiar nuevas formas de reducir la carga térmica de los edificios.












