Tomar café a diario podría estar relacionado con un menor riesgo de mortalidad, según un estudio realizado por investigadores del Universidad Tufts, en Estados Unidos.
El análisis encontró que los adultos que consumían una o más tazas de café al día presentaban un 14 % menos de riesgo de morir por cualquier causa, incluidas las enfermedades cardiovasculares, en comparación con quienes no bebían café.
La investigación analizó datos de más de 46.000 adultos recopilados entre 1999 y 2018 y fue publicada en The Journal of Nutrition.
¿Cómo se relaciona el café con la longevidad?
Los investigadores también analizaron si la forma de consumir café podía influir en los resultados. Para ello, compararon diferentes tipos de bebidas, incluido el café con cafeína y descafeinado, además de tener en cuenta la cantidad de azúcar y grasas añadidas.
Los resultados sugirieron que el café con un bajo contenido de azúcar y grasas saturadas estaba asociado con un menor riesgo de mortalidad.
¿Cuál sería la mejor forma de consumirlo?
De acuerdo con el análisis, los beneficios observados fueron más consistentes entre quienes consumían café con cantidades reducidas de azúcar y grasas añadidas.
El estudio consideró como referencia menos de 2,5 gramos de azúcar y menos de 1 gramo de grasa por taza de 240 mililitros.
Por ello, reducir la cantidad de ingredientes añadidos puede ser una opción para quienes desean mantener el café como parte de una alimentación equilibrada.
¿La cafeína es la responsable?
El café descafeinado también mostró asociaciones favorables en el análisis, lo que indica que la posible relación con la mortalidad no dependería exclusivamente de la cafeína.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela. Se trata de una asociación estadística, no de una prueba de que el consumo de café prolongue la vida, ya que la longevidad de una persona está relacionada con numerosos factores y hábitos adquiridos a lo largo de su vida.
Además, la cantidad consumida y los ingredientes añadidos son factores que deben considerarse dentro del contexto general de la alimentación.
Así, los hallazgos aportan nuevos datos sobre la relación entre el consumo habitual de café y la salud, aunque serán necesarias más investigaciones para comprender los mecanismos detrás de estas asociaciones.













