En el suroeste de China, en Chongqing, las modernas instalaciones de Changan muestran hasta qué punto la automatización está transformando la producción automotriz.
En esta planta, un automóvil nuevo sale de la línea de montaje aproximadamente cada 60 segundos. Sin embargo, la velocidad no es la única característica que llama la atención: gran parte de las operaciones puede realizarse con una iluminación mínima.
El modelo se conoce como dark factory o fábrica oscura, un concepto basado en un alto nivel de automatización. En estas instalaciones, robots y vehículos autónomos se encargan de distintas etapas del proceso productivo, mientras una red de comunicación permite coordinar las operaciones.
En la planta de Changan, más de 2.000 robots y vehículos autónomos participan en las tareas de producción. Equipados con sensores, radares y cámaras, pueden desplazarse y trabajar sin depender de las condiciones de iluminación habituales en una fábrica convencional.
¿Por qué se están expandiendo?
La automatización industrial ha avanzado con rapidez en distintos países asiáticos. Empresas como Xiaomi también han desarrollado instalaciones con altos niveles de automatización. En Beijing, por ejemplo, la compañía cuenta con una fábrica automatizada en un 91 %.
El aumento de la presencia de robots también se refleja en las estadísticas de la Federación Internacional de Robótica: la densidad media mundial pasó de 74 robots por cada 10.000 empleados en 2016 a 162 en 2023. Estos datos muestran el crecimiento de la robótica en la industria manufacturera.
El futuro de la producción automatizada
El concepto de fábrica oscura también se extiende a otros sectores. En China existen instalaciones dedicadas a la producción de teléfonos móviles con altos niveles de automatización, en las que las máquinas realizan buena parte de las tareas de fabricación.
Este modelo puede aumentar la velocidad y la uniformidad de determinados procesos, además de permitir un funcionamiento continuo en algunas etapas de producción.
Al mismo tiempo, requiere sistemas de supervisión, mantenimiento y control capaces de garantizar que las máquinas funcionen correctamente.
La expansión de estas tecnologías también plantea preguntas sobre el mercado laboral. A medida que tareas pasan a ser realizadas por máquinas, pueden aumentar las oportunidades relacionadas con programación, mantenimiento, supervisión y gestión de sistemas automatizados.
Las dark factories ya forman parte de la transformación de la industria manufacturera. Su desarrollo muestra cómo la robótica, los sensores y los sistemas de comunicación están modificando la forma en que se producen vehículos, dispositivos electrónicos y otros bienes.













