Israel ha tomado una drástica medida de seguridad en su sistema penitenciario que está dando mucho de qué hablar. La construcción de un foso con cocodrilos alrededor de un pabellón de alta seguridad ha comenzado recientemente en la prisión de Ketziot, al sur del país. Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio de Seguridad Nacional liderado por Itamar Ben-Gvir, tiene como objetivo impedir las fugas de detenidos, en su mayoría miembros del grupo Hamas. Las obras comenzaron la semana pasada, y se estima que costarán 7 millones de dólares.
Con el aumento de la población carcelaria en todo el mundo, que ya supera los 11,5 millones de personas, Israel busca nuevas maneras de fortalecer la seguridad de sus prisiones. Este controvertido proyecto refleja, además, el aumento del número de prisioneros palestinos desde el inicio del conflicto en Gaza, con al menos 9.600 detenidos actualmente. A pesar de la polémica, las autoridades israelíes aseguran que la introducción de cocodrilos es necesaria ante la creciente superpoblación carcelaria.
Seguridad Aumentada o Riesgo Innecesario
El uso de cocodrilos ha suscitado críticas entre ambientalistas y defensores de los derechos humanos. Estos argumentan que introducir una especie como el cocodrilo del Nilo, reubicado desde un resort en el norte del país, podría causar un impacto ambiental negativo y representar un peligro físico tanto para los guardias como para los prisioneros. A pesar de las críticas, la ministra de Protección Ambiental ha defendido el plan, citando la necesidad de medidas disuasorias en tiempos de alta tensión y conflicto.
El cambio de clasificación del cocodrilo de «animal salvaje protegido» a «animal salvaje domesticado» ha sido clave para permitir este proyecto. Esta decisión, aunque criticada, resalta la flexibilidad de las normas ambientales bajo presiones de seguridad nacional. Sin embargo, el debate sobre los posibles riesgos ambientales y humanos está lejos de concluir.
Un Proyecto Inspirado en Alcatraz de los Caimanes
Este enfoque no es completamente original. La idea se inspira en un centro de detención en Florida, conocido como «Alcatraz de los caimanes», donde los reptiles actuaban como elementos disuasorios naturales ante posibles intentos de fuga. El Ministerio de Seguridad Nacional espera que esta medida ofrezca un nivel superior de seguridad, aunque algunos críticos consideran que exagera el modelo original de Florida.
Los funcionarios de la prisión de Ketziot están recibiendo entrenamiento específico para el manejo de los cocodrilos. Sin embargo, los críticos advierten sobre los desafíos operativos y los costos adicionales de mantener a estos reptiles en condiciones adecuadas. Esta peculiar medida podría marcar un precedente en términos de estrategias de seguridad en prisiones a nivel global, ofreciendo una combinación de efectividad y controversia.
A medida que las obras avanzan, la comunidad internacional observa de cerca. En el contexto actual de tensiones agravadas entre palestinos e israelíes, la implementación de este sistema de seguridad genera tanto interés como escepticismo. Se espera que las acciones futuras determinen si la incorporación de cocodrilos cumple con sus promesas de seguridad sin afectar negativamente el medio ambiente y los derechos humanos.
La construcción del foso está prevista para completarse dentro de los próximos meses de 2026. Con el sistema penitenciario enfrentando desafíos de superpoblación, este proyecto pionero podría sentar un precedente en la gestión de seguridad carcelaria. Sin embargo, las implicaciones a largo plazo sobre el entorno y la seguridad de todos los involucrados continuarán siendo cuidadosamente evaluadas.













