Cuando un perro ladra durante horas, rompe objetos o hace sus necesidades dentro de casa mientras está solo, muchas personas interpretan estas conductas como una falta de educación.
Sin embargo, en algunos casos, detrás de estos comportamientos puede existir un problema de ansiedad relacionado con la separación.
La ansiedad por separación aparece cuando el animal experimenta angustia ante la ausencia de una persona con la que mantiene un vínculo estrecho.
Los signos incluso pueden comenzar antes de que el dueño salga de casa, cuando el perro reconoce determinadas señales que anticipan la partida.
Qué comportamientos pueden indicar ansiedad por separación
Los perros pueden manifestar este problema de diferentes maneras. Entre las señales más frecuentes se encuentran los ladridos y aullidos poco después de que el dueño se va, los destrozos de muebles u objetos y los intentos de escapar.
También puede ocurrir que un perro haga sus necesidades dentro de casa pese a haber aprendido correctamente dónde hacerlo. La inquietud, el jadeo, la salivación y los cambios de comportamiento antes de la partida también pueden formar parte del cuadro.
¿Qué dice la ciencia sobre la ansiedad por separación?
Una investigación publicada en 2024 analizó a 985 perros que formaban parte de una cohorte de cachorros criados durante la pandemia. A los 21 meses de edad, el 30,9% había presentado comportamientos relacionados con la separación.
El estudio también mostró que casi un tercio de los dueños había subestimado las dificultades que implicaría entrenar a su perro, una situación más frecuente entre las personas que tenían una mascota por primera vez.
Cómo diferenciar la ansiedad de un problema de conducta
La principal pista está en observar cuándo ocurre el comportamiento. Si los ladridos, destrozos o intentos de escapar aparecen principalmente cuando el perro queda solo o cuando el dueño se prepara para salir, puede existir una relación con la separación.
Por eso, no conviene asumir que el animal está actuando de manera deliberada para “castigar” a su dueño. La ansiedad puede provocar respuestas de angustia que el perro no controla de la misma manera que una conducta aprendida.
Ante señales persistentes, un veterinario especializado en comportamiento puede evaluar al animal, descartar otras causas y determinar qué estrategia es la más adecuada para cada caso.












