Un fármaco de uso frecuente para controlar la presión arterial podría tener un beneficio inesperado: activar el tejido adiposo que quema calorías. Investigadores de la Universidad Rockefeller descubrieron que la losartana, un medicamento común contra la hipertensión, puede estimular este tejido, que genera calor al quemar energía.
Aunque los médicos prescriben losartana principalmente para reducir la presión, esta investigación sugiere que el fármaco podría ofrecer ventajas adicionales para la salud metabólica. El hallazgo abre la posibilidad de utilizar medicamentos existentes de una forma nueva.
Cómo se descubrió la conexión con la grasa marrón
El equipo de investigación analizó registros médicos de más de 100.000 pacientes oncológicos atendidos en Memorial Sloan Kettering entre 2018 y 2024. Los científicos encontraron que quienes tomaban losartana tenían más probabilidades de presentar este tipo de tejido adiposo, visible en tomografías PET utilizadas para rastrear el cáncer.
En las imágenes de diagnóstico, la estructura se vuelve visible porque consume glucosa para generar calor. El análisis identificó este tipo de células activas en 8.897 pacientes, aproximadamente el 9 por ciento de la muestra total. La presencia fue más frecuente en mujeres, pacientes jóvenes y en días más fríos.
Beneficios para la salud metabólica y mental
Los investigadores compararon 511 códigos de diagnóstico entre pacientes con esta estructura adiposa activa y aquellos sin ella, controlando edad, sexo, índice de masa corporal y temperatura del día del escaneo. De 98 diagnósticos que variaron entre los grupos, 92 fueron menos comunes en quienes poseían este tipo de células activas.
La diabetes tipo 2 mostró las diferencias más significativas, presentándose con menos de la mitad de las probabilidades en el grupo con células activas. La enfermedad isquémica cardíaca crónica también fue sustancialmente menos frecuente, con aproximadamente la mitad de los casos.
Los trastornos de ansiedad y depresión también fueron menos frecuentes: sus probabilidades fueron de alrededor de una quinta parte y una tercera parte, respectivamente.
Nicolás Gómez-Banoy, endocrinólogo en el laboratorio dirigido por Paul Cohen en Rockefeller University, explicó que las personas metabólicamente sanas tienden a tener menor incidencia de enfermedades psiquiátricas. Esto sugiere que contar con esta estructura adiposa podría mejorar la salud metabólica general y correlacionarse con menos problemas psiquiátricos.
Losartana y otros fármacos que modulan este tejido
El equipo examinó 125 medicamentos que los pacientes consumían un mes antes de sus escaneos. Treinta y nueve mostraron asociación positiva o negativa con la presencia de esta estructura adiposa. Dos categorías de fármacos ya conocidas por reducir este tipo de células —los betabloqueantes y los antidepresivos llamados ISRS— aparecieron en asociación negativa.
La losartana y su pariente farmacológico valsartán se asociaron positivamente con el adipocito activo. Los experimentos en ratones y en células cultivadas en laboratorio mostraron que la losartana activaba estas células por una vía independiente del receptor que controla la presión sanguínea. Esta vía involucra la proteína Ppar-Gamma, un interruptor molecular que regula las células grasas.
Una herramienta de aprendizaje automático midió la cantidad y distribución de esta estructura en cada paciente, revelando que su presencia en las axilas se asociaba con menores probabilidades de presión arterial elevada y menor acumulación de grasa visceral —la que rodea los órganos internos y conlleva mayor riesgo cardiovascular.
Qué dicen los datos y qué queda por estudiar
Los datos de pacientes solo demuestran que los usuarios de losartana tenían más grasa marrón activa, pero no prueban que el fármaco la causara. Los investigadores también advierten que las tomografías se hicieron sin exposición al frío, lo que probablemente subestimó la cantidad de grasa marrón, y que la PET mide la captación de azúcar, no el calor.
Ambas medidas no siempre coinciden, e los experimentos controlados en ratones y células aportan mecanismos biológicos plausibles. Aunque los investigadores afirman que se necesitan estudios prospectivos en personas para confirmar si estos efectos se traducen en beneficios reales para la salud.
Según los investigadores, este hallazgo convierte a losartana en una candidata potencial para una función que ningún medicamento aprobado cumple hoy: estimular estas células en personas. Los autores también señalaron posibles efectos secundarios, como más problemas de piel y una densidad ósea ligeramente menor en la columna, que deben estudiarse.
Estudios anteriores confirmaron que estas estructuras no son exclusivas de los recién nacidos y las identificaron también en adultos, especialmente en la región supraclavicular. Este hallazgo refuerza el interés en comprender cómo los medicamentos existentes podrían aprovechar este mecanismo.













