Pasar muchas horas sentado puede parecer inofensivo, pero diversos estudios advierten que este hábito puede tener efectos negativos sobre la salud.
En una rutina cada vez más marcada por el trabajo frente a pantallas y el sedentarismo, los especialistas recomiendan incorporar pausas activas para reducir los riesgos asociados a permanecer sentado durante largos periodos.
Circulación y metabolismo
Permanecer sentado durante demasiado tiempo puede dificultar la circulación sanguínea, especialmente en las piernas, favoreciendo la sensación de pesadez e hinchazón en pies y pantorrillas.
Además, la falta de movimiento reduce la actividad muscular, lo que disminuye el gasto calórico y puede afectar la forma en que el organismo procesa el azúcar y las grasas en la sangre.
Dolor muscular y fatiga
Uno de los efectos más frecuentes del sedentarismo es la aparición de molestias en la espalda, el cuello y la zona lumbar, sobre todo cuando se mantiene una postura inadecuada durante varias horas.
Aunque estar sentado puede dar una sensación de descanso, permanecer en la misma posición por mucho tiempo también puede favorecer la fatiga y reducir la concentración. Por ello, los expertos aconsejan levantarse periódicamente para caminar o realizar estiramientos.
Pequeños cambios que pueden marcar la diferencia
Reducir los efectos del sedentarismo no requiere cambios radicales. Acciones sencillas como levantarse cada cierto tiempo, caminar unos minutos, subir escaleras o realizar estiramientos durante la jornada ayudan a mantener el cuerpo activo.
Incorporar estos hábitos de forma constante puede contribuir a mejorar la circulación, reducir las molestias musculares y favorecer el bienestar general.
En suma, alternar los periodos de trabajo sentado con momentos de movimiento es una de las principales recomendaciones para cuidar la salud y disminuir los efectos asociados al sedentarismo a largo plazo.









