Leonardo DiCaprio, actor y activista medioambiental, pagó US$ 1,75 millones en 2015 por una propiedad en Blackadore Caye, una isla situada frente a la costa de Belice.
La adquisición estuvo vinculada a un proyecto para transformar el lugar en un destino turístico centrado en la sostenibilidad y la recuperación del ecosistema.
El proyecto, conocido como Blackadore Caye Resort, comenzó a desarrollarse en 2018 y combina instalaciones de lujo con medidas destinadas a reducir el impacto ambiental.
Entre sus propuestas se encuentran la restauración de los manglares, la recuperación de especies autóctonas y la creación de estructuras que favorezcan la vida marina, incluidos peces y tortugas.
Un proyecto basado en la sostenibilidad
El resort fue concebido para incorporar diferentes estrategias de conservación. Parte de las construcciones se proyectó sobre el agua, mientras que otras medidas están orientadas a proteger el entorno marino y terrestre de la isla.
El plan también contempla la replantación de manglares y la eliminación de especies vegetales invasoras, con el objetivo de recuperar parte de la biodiversidad local.
Estas acciones se complementan con programas de seguimiento ambiental para evaluar los efectos del desarrollo sobre el ecosistema.
Turismo y conservación en Belice
La ubicación de Blackadore Caye es uno de los principales atractivos del proyecto. Belice alberga una extensa parte del Sistema de Reservas de la Barrera del Arrecife de Belice, la segunda mayor barrera de coral del mundo y un importante ecosistema marino.
DiCaprio ha manifestado en distintas ocasiones su interés por la conservación de los océanos y el cambio climático. En este contexto, el proyecto pretende combinar la actividad turística con iniciativas de recuperación ambiental.
La propuesta también refleja uno de los desafíos del turismo en zonas naturales: desarrollar infraestructura sin comprometer los ecosistemas que hacen atractivos estos destinos. Para ello, el proyecto incorpora medidas de conservación desde la planificación de sus instalaciones.
Blackadore Caye se presenta así como un ejemplo de cómo un desarrollo turístico puede intentar integrar criterios ambientales en su diseño.
Su evolución permitirá evaluar hasta qué punto estas medidas pueden contribuir a la recuperación del ecosistema y reducir el impacto de la actividad turística.












