Un estudio del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, publicado en Science Advances, analiza cómo el aumento de las temperaturas y la humedad podría dificultar la vida en algunas regiones del mundo durante las próximas décadas.
Entre las áreas más expuestas figuran países del golfo Pérsico, como Kuwait y Baréin, así como regiones del sur de Asia. En estos lugares, la combinación de calor extremo y humedad elevada puede dificultar la capacidad del cuerpo humano para regular su temperatura.
La investigación utiliza el índice de temperatura de bulbo húmedo, que permite evaluar los efectos conjuntos del calor y la humedad. En algunas zonas del golfo Pérsico ya se han registrado episodios que superan determinados umbrales de riesgo.
Regiones expuestas al calor y la humedad extremos
El sur de Asia y el golfo Pérsico figuran entre las regiones vulnerables a los episodios de calor húmedo extremo. Ciudades de Pakistán, Bangladesh e India ya experimentan olas de calor que pueden poner en riesgo la salud, especialmente cuando las temperaturas elevadas coinciden con una humedad intensa.
Los modelos climáticos también apuntan a posibles riesgos en zonas próximas al mar Rojo y otras regiones costeras. Según el análisis citado, entre 1979 y 2017 se triplicó la frecuencia de determinados episodios de calor extremo, una tendencia que refuerza la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La temperatura de bulbo húmedo es un indicador relevante porque refleja las dificultades que enfrenta el organismo para enfriarse mediante la evaporación del sudor. Cuando se combinan temperaturas muy elevadas con una humedad alta, este mecanismo pierde eficacia y aumenta el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor.
Qué podría ocurrir en otras regiones del mundo
Aunque las proyecciones citadas sitúan algunos de los riesgos más graves en Oriente Medio y el sur de Asia, otras partes del mundo también podrían experimentar un aumento de los episodios de calor peligroso. En América Latina, por ejemplo, el impacto dependerá de la evolución de las temperaturas, la humedad y las condiciones climáticas locales.
La gravedad de estos escenarios estará condicionada por el calentamiento global y por las medidas de adaptación, como los sistemas de alerta temprana, el acceso a espacios refrigerados y la planificación urbana.
El Acuerdo de París establece un marco internacional para limitar el aumento de la temperatura media mundial y reducir los riesgos asociados al cambio climático. La disminución de las emisiones y la preparación de las comunidades más expuestas serán fundamentales para proteger la salud pública durante las próximas décadas.













