Alemania ha completado un nuevo proyecto experimental de energía eólica. La empresa GICON instaló en Schipkau, en el este del país, una turbina de 365 metros de altura, diseñada para aprovechar las condiciones de viento que se encuentran a mayor altitud.
El proyecto fue desarrollado para la Agencia Federal para la Innovación Disruptiva (SPRIND) y se encuentra entre las estructuras más altas de Alemania. Su objetivo es evaluar si elevar el rotor permite acceder a vientos más fuertes y constantes que los disponibles a menor altura.
La turbina tiene una potencia nominal de 3,8 MW y está diseñada para generar más electricidad que instalaciones con rotores de dimensiones similares ubicadas a menor altura. Su rendimiento podrá evaluarse una vez que entre en funcionamiento, previsto para noviembre.
Innovación en la energía eólica
La construcción de una estructura de estas dimensiones requirió métodos diferentes a los utilizados habitualmente en los parques eólicos. En lugar de recurrir a una grúa convencional de gran tamaño, GICON desarrolló una torre telescópica de aproximadamente 300 metros.
El sistema utiliza cables para elevar la estructura interior dentro de una torre externa de celosía hasta alcanzar su posición definitiva. Este método permite abordar la instalación de estructuras de gran altura con una alternativa a los procedimientos tradicionales de montaje.
El proyecto también contempla el aprovechamiento de terrenos e infraestructuras ya destinados a la generación eólica. La posibilidad de instalar este tipo de torres en parques existentes podría facilitar el uso de espacios que ya cuentan con parte de la infraestructura necesaria.

El futuro de la energía eólica en altura
La turbina de Schipkau permitirá comprobar en condiciones reales si el acceso a mayores alturas puede traducirse en un aumento significativo de la generación eléctrica. Además de la producción, el proyecto permitirá evaluar aspectos relacionados con la construcción, el mantenimiento y la viabilidad de este tipo de estructuras.
Los resultados de la fase operativa serán determinantes para saber si el concepto puede aplicarse a otros proyectos. Si el rendimiento y los costes resultan competitivos, la tecnología podría abrir nuevas posibilidades para la generación eólica terrestre.
Por ahora, la instalación funciona como un proyecto de demostración. Su operación y los datos obtenidos durante las pruebas permitirán determinar hasta qué punto la combinación de mayor altura y tecnología de elevación puede mejorar el aprovechamiento de la energía eólica.













