¿Estamos hechos para descansar? Este es el debate que ha despertado el investigador Daniel Lieberman, profesor de Biología Evolutiva en Harvard, quien en 2026 ha sacudido la percepción general sobre la actividad física humana. Según Lieberman, los humanos no estamos diseñados para correr intensamente, sino para encontrar un equilibrio que permita el ahorro de energía en contextos de sobrevivencia. Este enfoque desafía la idea convencional de que el ejercicio debe ser exhaustivo y constante para ser efectivo.
La visión de Lieberman revela que nuestros antepasados corrían principalmente por necesidad, como cazar o evitar peligros, no por motivos estéticos o de rendimiento. El cuerpo humano, entonces, desarrolló naturalmente la tendencia a conservar energía mediante el descanso tras esfuerzos físicos. Así, se introduce la idea de que el hábito de correr no es perjudicial, pero tampoco esencial para mantener la salud.
La actividad más natural: caminar
Caminar surge como una actividad más compatible con nuestra evolución, debido al menor impacto en las articulaciones comparado con la corrida. Esta práctica no solo es accesible y menos intensiva, sino que también se adapta mejor a rutinas diarias. A diferencia de las carreras, caminar permite mantener un ritmo constante sin la necesidad de entrenamientos agotadores y puede distribuirse a lo largo del día.
- Menor sobrecarga en rodillas y tobillos
- Mejora la salud cardiovascular sin exigencias extremas
- Puede dividirse fácilmente en varias sesiones cortas
El mito de la silla: ¿sentarse es tan malo?
Lieberman también desmitifica la idea de que sentarse es inherentemente perjudicial. Si bien la inactividad prolongada es problemática, el acto de sentarse para descansar es una respuesta fisiológica natural del cuerpo. El problema radica en permanecer en una posición fija durante largos periodos sin hacer pausas para moverse. Estas pausas, incluso cortas, pueden mejorar significativamente la circulación y el estado físico general.
- Levantarse cada 40 o 60 minutos
- Incluir pausas activas en la rutina diaria
Ejercicio: ¿intensidad o constancia?
La cultura fitness ha promovido la noción de que el ejercicio intenso es esencial, lo que ha llevado a muchas personas a asociar movimiento con obligación. Sin embargo, adoptar una perspectiva evolutiva revela que cuidar del cuerpo no debe implicar entrenamientos extremos. Más bien, la clave está en incorporar movimientos regulares y variados a lo largo del día, lo cual no solo es más sostenible, sino que también reduce la culpa por no alcanzar niveles de actividad considerados óptimos.
La conclusión es clara: el cuerpo humano no está hecho para el desgaste constante, sino para un uso inteligente de su energía. En 2026, esta comprensión puede llevar a una reevaluación de las prácticas de salud y ejercicio, promoviendo un enfoque más equilibrado y consciente de nuestras capacidades y necesidades fisiológicas. Al adoptar estas prácticas, se espera una mejora significativa en la salud y el bienestar general.





