Un proyecto destinado a recuperar la población del urogallo cantábrico, una de las aves más amenazadas de España, obtuvo resultados muy por debajo de lo esperado.
Un total de 30 ejemplares criados en cautividad fueron liberados en la Cordillera Cantábrica como parte de un programa de conservación, pero seis meses después solo uno seguía con vida.
La iniciativa, que contó con una inversión cercana al millón de dólares, puso de manifiesto las dificultades que implica reintroducir especies criadas en cautividad en ecosistemas naturales.
Los desafíos de la reintroducción
La liberación se llevó a cabo en el espacio protegido de Alto Sil con el objetivo de reforzar la población silvestre del urogallo cantábrico. Sin embargo, el seguimiento de los ejemplares reveló una elevada tasa de mortalidad poco tiempo después de su liberación.
De las 30 aves, únicamente una hembra logró sobrevivir. Los investigadores señalaron que muchos ejemplares no estaban preparados para enfrentarse a los depredadores presentes en la zona, como zorros, martas y aves rapaces.

El papel de los depredadores
Al haber sido criados en cautividad, los urogallos carecían de experiencia para reconocer y evitar las amenazas propias del medio natural. Esta falta de adaptación aumentó su vulnerabilidad y favoreció los ataques de depredadores.
Los resultados reflejan uno de los principales retos de los programas de reintroducción: preparar a los animales para sobrevivir en condiciones muy distintas a las del entorno donde fueron criados.
Lecciones para futuros proyectos
Tras analizar el resultado del programa, los especialistas plantean la necesidad de incorporar nuevas estrategias antes de futuras liberaciones.
Entre las propuestas figuran el entrenamiento previo frente a depredadores, una evaluación más detallada de las zonas de suelta y un seguimiento más intensivo de los ejemplares.
Aunque el proyecto no alcanzó los objetivos previstos, los investigadores consideran que la experiencia aporta información valiosa para mejorar las iniciativas de conservación.
El caso del urogallo cantábrico pone de relieve la complejidad de recuperar especies amenazadas y la importancia de adaptar las estrategias de reintroducción para aumentar las probabilidades de éxito.









