En un descubrimiento asombroso que desafía nuestras concepciones del cosmos, científicos han confirmado la existencia de dos planetas gigantes conocidos como TOI-791 b y TOI-791 c. Estos dos planetas son tan grandes como Júpiter, pero pesan menos que un algodón de azúcar. Localizados a 1.110 años luz de la Tierra, en la constelación de Volans, su baja densidad continúa desconcertando a los investigadores.
Un enigma cósmico nunca antes visto
TOI-791 b y TOI-791 c comparten algo singular: sus densidades son tan bajas que desafían la lógica planetaria conocida. Mientras que Júpiter cuenta con una densidad de 1,33 gramos por centímetro cúbico, TOI-791 b y TOI-791 c tienen densidades de apenas 0,038 y 0,047 gramos por centímetro cúbico, respectivamente. Comparativamente, esto los hace más ligeros incluso que el algodón de azúcar, que tiene una densidad de 0,05 gramos por centímetro cúbico.
¿Cómo se formaron estos gigantes gaseosos?
Ambos planetas comparten origen y dinámica orbital, pues se formaron a partir del mismo disco de gas y polvo que rodeaba su estrella joven. Además, siguen un patrón orbital resonante 5:3, lo que significa que por cada cinco órbitas completadas por TOI-791 b, TOI-791 c completa casi tres. Esta danza orbital hace que los planetas ejerzan fuerzas gravitacionales entre sí, afectando sus tránsitos observables desde la Tierra.
El papel de los ciudadanos científicos
El descubrimiento de TOI-791 b y TOI-791 c fue posible gracias al programa de ciencia ciudadana Planet Hunters TESS. En 2019 y 2023, voluntarios analizaron datos del Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito de la NASA. A través de pequeños descensos en la luminosidad estelar identificaron estos exoplanetas. Esta técnica, conocida como el método del tránsito, es ahora una de las más eficaces para detectar planetas fuera de nuestro sistema solar.
Medición de estos mundos ligeros
Para determinar la masa de unos planetas tan peculiares, los científicos se apoyaron en los cambios de tiempo de tránsito causados por las fuerzas mutuas entre TOI-791 b y TOI-791 c. Al combinar estos datos con el tamaño de los planetas, los investigadores pudieron calcular sus impresionantemente bajas densidades.
Conclusión
Con la confirmación de estos «planetas superinflados», se reafirman las limitaciones de nuestro entendimiento actual sobre la formación planetaria y la diversidad del universo. Este hallazgo subraya la importancia de programas que permiten la participación ciudadana y la observación constante del cielo en la búsqueda de nuevos enigmas astronómicos. En 2026, la investigación en curso de estos planetas podría aclarar tanto su formación como su evolución futura, dejándonos expectantes ante lo que la ciencia todavía tiene por descubrir.













