Lo que comenzó como una iniciativa de un niño de 10 años terminó convirtiéndose en un proyecto de reciclaje de gran escala en Reino Unido.
Ryan Hulance, residente de Solihull, en West Midlands, dedica alrededor de 20 horas semanales a recoger latas de aluminio y ya acumula una cifra estimada de 1,5 millones de unidades recicladas.
Una idea que comenzó con unas pocas latas
Ryan puso en marcha el proyecto en 2023 con un objetivo doble: dar una segunda vida al aluminio y utilizar los ingresos obtenidos para ayudar a personas necesitadas.
El propio niño contactaba con establecimientos y organizaciones de su región para pedirles que separaran los recipientes utilizados. Después, el material era trasladado a su casa, donde la familia ayudaba a compactarlo para facilitar su almacenamiento.
El crecimiento fue rápido. En diciembre de 2024, cuando Ryan tenía 11 años, la iniciativa ya había procesado más de 8.000 kilos de latas, equivalentes a unas 350.000 unidades, según datos de la Aluminium Federation.

Para entonces, también había contribuido con más de 4.500 libras en alimentos para bancos de alimentos y contaba con 23 puntos de recogida.
20.000 latas por semana
La escala del proyecto aumentó considerablemente durante los años siguientes. En marzo de 2026, una estimación situaba en 1,5 millones el número de latas recicladas en tres años y calculaba en unas 18.000 libras los ingresos destinados a organizaciones e iniciativas benéficas.
Ryan recibía entonces alrededor de 20.000 latas por semana procedentes de unos 200 proveedores habituales. Para mantener el ritmo, dedicaba 20 horas semanales a recoger, clasificar y preparar el aluminio, principalmente después de las clases y durante los fines de semana.
El volumen también obligó a modificar la estructura del proyecto. Las latas dejaron de almacenarse en la vivienda familiar y comenzaron a utilizarse equipos capaces de compactar grandes cantidades de aluminio en bloques, lo que facilitó su transporte y almacenamiento.
El proyecto también se convirtió en una organización
La iniciativa adquirió una estructura formal con la creación de We Can Community CIC, registrada en noviembre de 2023 como una Community Interest Company en Reino Unido.
Según el registro oficial, la organización permanece activa y entre sus actividades figura la recogida de residuos no peligrosos.
Esta historia muestra cómo una iniciativa que comenzó con unas pocas latas recogidas por un niño terminó convirtiéndose en una operación comunitaria que combina reciclaje, participación local y apoyo a causas benéficas.













