Los pulpos tienen tres corazones y sangre azul, dos características que les permiten adaptarse a las condiciones de su entorno marino. Su sistema circulatorio presenta diferencias importantes respecto al de los seres humanos, especialmente en la forma de transportar el oxígeno por el organismo.
De sus tres corazones, dos bombean la sangre hacia las branquias, donde se produce el intercambio de gases, mientras que el tercero la distribuye al resto del cuerpo. Esta organización permite que el oxígeno llegue a los tejidos y órganos que lo necesitan.
Por qué los pulpos tienen sangre azul
El color azul de la sangre de los pulpos se debe a la hemocianina, una proteína que contiene cobre y cumple una función similar a la hemoglobina de los seres humanos: transportar oxígeno.
Mientras que la hemoglobina utiliza hierro y da a la sangre humana su característico color rojo, la hemocianina adquiere un tono azulado cuando se une al oxígeno. Esta proteína circula disuelta en la hemolinfa, el fluido circulatorio de estos animales.
La hemocianina es útil para los pulpos porque puede transportar oxígeno de manera eficaz en determinadas condiciones ambientales, como las aguas frías.
Cómo funcionan sus tres corazones
Los dos corazones branquiales impulsan la sangre hacia las branquias para que recoja oxígeno. Después, el corazón sistémico bombea la sangre oxigenada hacia los órganos y tejidos.
Este sistema tiene una particularidad: durante la natación mediante propulsión a chorro, el corazón sistémico puede reducir su actividad o detenerse temporalmente. Por esta razón, nadar requiere un esfuerzo considerable para los pulpos, que suelen desplazarse por el fondo marino utilizando sus brazos.
Esta característica fisiológica ayuda a explicar por qué alternan diferentes formas de locomoción según sus necesidades, por ejemplo, para buscar alimento o escapar de un depredador.
Una inteligencia distribuida por el cuerpo
Además de su sistema circulatorio, los pulpos destacan por su capacidad para resolver problemas, explorar objetos y adaptarse a situaciones nuevas. Su sistema nervioso presenta una organización particular: una gran proporción de sus neuronas se encuentra en los brazos, lo que permite controlar muchos movimientos y procesar información sensorial de manera distribuida.
Gracias a esta organización, pueden manipular objetos y explorar su entorno con una coordinación notable. Estas capacidades, junto con su fisiología, convierten a los pulpos en animales de gran interés para la investigación científica.
En suma, los tres corazones y la sangre azul de los pulpos son adaptaciones relacionadas con su forma de vida. Estudiarlas permite comprender mejor cómo los animales marinos han desarrollado distintos mecanismos para transportar oxígeno, desplazarse y responder a las exigencias de su entorno.













