Un bloque sólido de oro de 9,14 kilos permaneció oculto bajo tierra en Swift Creek hasta que las palas de una excavadora lo sacaron a la superficie en 1998. Barry Clay, un minero que operaba maquinaria pesada cerca de Ruby, descubrió la formación metálica más grande jamás documentada en Alaska.
Lo que parecía una roca común resultó ser una masa maciza de oro nativo, un hallazgo poco común en la minería de placer. La pieza, bautizada oficialmente como Alaska Centennial Nugget, se remató en Heritage Auctions por US$ 750 mil el 8 de diciembre de 2021.
Cómo ocurrió el descubrimiento
Mientras removía sedimentos con un tractor, Clay notó que algo compacto y pesado emergía de la tierra revuelta. La densidad inusual del objeto indicaba la presencia de oro nativo, algo que rara vez ocurre en este tipo de explotación minera.
En la mayoría de los yacimientos aluviales, el metal precioso aparece disperso en pequeñas partículas o láminas finas. Encontrar un bloque único y continuo de ese tamaño requiere condiciones geológicas particulares, poco comunes incluso entre mineros con décadas de experiencia en la búsqueda de oro.
Las características que explican su valor
Las mediciones técnicas registraron 294,1 onzas troy para la pieza extraída en Swift Creek, equivalentes a 9,14 kilos. Ese peso convirtió a la pepita en un récord para Alaska. La pieza conserva además vetas de cuarzo entrelazadas con el metal original, una combinación mineral intacta que respaldó su autenticidad ante coleccionistas y casas de subastas especializadas.
El valor de US$ 750 mil superó la cotización habitual del oro bruto. La procedencia documentada, el estado de conservación y la rareza de una pieza sólida de ese tamaño elevaron su precio final.
Entre 1998 y la venta en 2021, la pepita permaneció resguardada en una colección privada, sin alteraciones ni fundición. Conservó intacta la textura original desde el día en que salió de la tierra.













