En el océano Pacífico se encuentra una de las formaciones naturales más impresionantes del planeta: el Challenger Deep, considerado el punto más profundo conocido de los océanos. Está ubicado en la Fosa de las Marianas, a unos 10.935 metros por debajo del nivel del mar.
La dimensión se vuelve más fácil de imaginar al compararla con el Monte Everest. La montaña alcanza los 8.848,86 metros de altura, por lo que, si se colocara en el fondo de esta depresión, su cima todavía quedaría cubierta por aproximadamente dos kilómetros de agua.
Dónde se encuentra el Challenger Deep
El Challenger Deep está en el extremo sur de la Fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental, cerca de las islas Marianas y Guam.
La fosa se formó por el movimiento de las placas tectónicas, en una zona donde una placa oceánica se introduce por debajo de otra. Este proceso geológico dio origen a una enorme depresión en el lecho marino.

equipo de National Geographic.
Fuente: Atlas del Mundo de National Geographic, 11.ª edición.
Cómo se mide su profundidad
Determinar con precisión una distancia de casi 11 kilómetros bajo el océano requiere tecnología especializada. Los investigadores utilizan principalmente sonares multihaz, que envían ondas acústicas hacia el fondo y calculan la distancia a partir del tiempo que tardan en regresar.
Las expediciones con vehículos sumergibles también permiten realizar mediciones mediante sensores de presión. Debido a factores como las características del agua y las variaciones del nivel del mar, las mediciones pueden presentar pequeñas diferencias.
Una presión capaz de desafiar a cualquier vehículo
La profundidad extrema también implica una presión enorme. A medida que aumenta la columna de agua sobre un objeto, también lo hace la presión que debe soportar.
En el Challenger Deep, esta alcanza aproximadamente 1.100 veces la presión atmosférica al nivel del mar. Por ese motivo, los vehículos utilizados para llegar hasta allí deben contar con estructuras capaces de resistir condiciones extremas.
Además, a esa profundidad no llega la luz solar y las temperaturas son muy bajas, lo que convierte al lugar en uno de los ambientes más difíciles de explorar.
Una comparación que muestra su verdadera dimensión
El Challenger Deep fue visitado por primera vez por seres humanos en 1960, pero continúa siendo un entorno difícil de estudiar. Cada expedición requiere equipos especializados y una planificación precisa.
La comparación con el Everest ayuda a comprender la magnitud del lugar: incluso la montaña más alta de la Tierra quedaría completamente sumergida si fuera colocada en el punto más profundo del océano.
Este dato revela la enorme escala de las estructuras que existen bajo la superficie marina y cuánto queda todavía por conocer de las profundidades de nuestro planeta.













