El fenómeno climático El Niño se intensifica y sus efectos sobre Brasil se profundizarán en los próximos meses, según el Instituto ClimaInfo.
La probabilidad de que alcance una intensidad «muy fuerte» durante los trimestres de otoño e invierno del hemisferio norte es del 90%. En ese periodo, la temperatura del océano Pacífico podría llegar a 3,4 °C. Sin embargo, el impacto no será uniforme en todo el territorio.
Mientras algunas regiones enfrentarán lluvias excepcionales y riesgo de inundaciones, otras sufrirán sequías intensas y pérdida crítica de agua en los suelos, e esto dividirá el continente en dos realidades climáticas opuestas.
Los primeros daños ya se registran en el sur
La anomalía comenzó el lunes 14 de septiembre, cuando la temperatura en la región central del Pacífico alcanzó 2 °C, después de permanecer estacionada en 1,8 °C durante meses.
Ese mismo día, ciudades de Brasil registraron algunos de los septiembres más lluviosos de los últimos años. Las tormentas dejaron dos muertos y una persona desaparecida en el valle del Ribeira, donde la ciudad de Eldorado quedó completamente sumergida.
En Paraná, más de 21 mil personas resultaron afectadas por las fuertes precipitaciones. En el sureste brasileño, especialmente en São Paulo, se esperan meses de lluvias por encima del promedio, además de temporales aislados en el norte de Minas Gerais y Espírito Santo.
El sur del país, particularmente Rio Grande do Sul, se convertirá en la región más afectada por los temporales. En octubre, los niveles de agua en el suelo podrían superar los 150 milímetros y generar riesgo de inundaciones y desbordamientos generalizados.
Sequía severa amenaza el norte y el Nordeste
Mientras el sureste y el sur enfrentan un exceso de lluvia, el norte y el Nordeste padecerán una sequía sin precedentes hasta noviembre. En la región Norte ya predominan el calor intenso y el déficit hídrico crítico.
En Roraima, el Servicio Geológico de Brasil indica que hay una probabilidad muy pequeña de que el río Branco se recupere en los próximos meses. En julio y agosto, en esa cuenca llovió apenas el 45% de lo esperado.
En el Nordeste, el déficit de agua en el suelo llegará a 150 milímetros en Ceará, el centro-norte de Piauí y el oeste de Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco y Alagoas. En varias regiones, los ríos se acercan a sus niveles históricos más bajos.
Cómo funciona el fenómeno El Niño
El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico se calientan por encima de lo normal, alterando la circulación de los vientos y la formación de lluvia en todo el planeta. En este caso, genera impactos muy variados según la región: desde exceso de precipitaciones y desbordamientos hasta sequías severas y escasez hídrica en los reservorios.
Normalmente, los vientos en el Pacífico soplan de este a oeste, desplazando las aguas más cálidas hacia Oceanía e Indonesia mientras mantienen las áreas cercanas a América del Sur con aguas más frías.
El fenómeno altera este equilibrio: el aumento de la temperatura en el Pacífico intensifica la evaporación y debilita los vientos. Lo que permite que el agua cálida se desplace hacia América del Sur y cambie los patrones climáticos regionales.
En algunas áreas del Pacífico, la temperatura ya ha superado los 3 °C, lo que intensifica aún más estos cambios climáticos globales.













