En 2004, el multimillonario estadounidense Steve Cohen adquirió una de las obras más controvertidas del arte contemporáneo: La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo, una instalación creada por el artista británico Damien Hirst y presentada por primera vez en 1991.
La pieza está compuesta por un tiburón tigre conservado en formaldehído dentro de un tanque de vidrio y se convirtió en una de las obras más reconocidas de Hirst por su capacidad de generar debate sobre la vida, la muerte y la relación entre el arte y la naturaleza.
¿Qué representa el tiburón de Damien Hirst?
El ejemplar, capturado en Australia en 1991, mide aproximadamente cuatro metros de longitud y se encuentra suspendido en un contenedor de cristal que forma parte de la instalación artística.
Más que representar un animal preservado, la obra busca provocar una reflexión sobre la mortalidad y la forma en que las personas enfrentan la idea de la muerte.

La intención de Hirst era desafiar los límites tradicionales del arte y cuestionar la percepción del espectador frente a un elemento tan imponente como un depredador marino.
Cohen adquirió la obra por una cifra estimada entre 8 y 12 millones de dólares, convirtiéndola en una de las piezas más llamativas de su colección personal.
Una obra que divide opiniones
La instalación de Hirst ha generado admiración y críticas desde su creación. Para algunos expertos, representa una de las piezas más influyentes del arte británico contemporáneo; para otros, plantea cuestionamientos sobre el valor artístico de utilizar restos de animales como elemento central de una obra.
El interés que despertó la adquisición de Cohen refleja la relación entre el mercado del arte y las piezas capaces de generar conversación. En el mundo del coleccionismo, obras como esta no solo se valoran por su estética, sino también por su impacto cultural y su capacidad de desafiar ideas establecidas.
El impacto de una pieza polémica
El tiburón de Damien Hirst se mantiene como un símbolo del arte contemporáneo y de la búsqueda por ampliar los límites de lo que puede considerarse una obra artística.
La adquisición de Cohen convirtió nuevamente a la pieza en protagonista del debate público, demostrando cómo algunas obras pueden trascender su valor económico para convertirse en objetos de discusión sobre la creatividad, la naturaleza y la percepción humana de la vida y la muerte.













