A medida que pasan los años, la percepción que tenemos del tiempo puede transformarse. Lo que durante la juventud parece avanzar constantemente puede adquirir otro significado en la vejez.
El músico y ganador del Premio Nobel Bob Dylan reflexionó sobre esta cuestión al hablar de lo que descubrió al llegar a los 80 años.
“Cuando somos jóvenes, pensamos que el tiempo avanza. A los 80, sabemos que no: él se detiene. Somos nosotros los que nos movemos”, expresó Dylan en un artículo publicado por The New York Times, en el que varias personas de más de 80 años compartieron sus aprendizajes. Dylan había cumplido 85 años pocas semanas antes.
La vida deja de estar marcada por la urgencia
Según la reflexión del músico, llegar a una edad avanzada también puede significar liberarse de algunas de las presiones que acompañan la vida adulta.
Durante décadas, las personas suelen establecer metas relacionadas con los estudios, el trabajo, la carrera profesional, las relaciones, la vivienda y otros proyectos. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa necesidad de alcanzar constantemente una nueva versión de uno mismo puede perder fuerza.
Dylan plantea que, a los 80 años, la carrera y determinados objetivos dejan de ocupar el mismo lugar y aparece una mayor posibilidad de aceptar quién se ha sido.
Esto no significa que desaparezcan todas las expectativas o deseos. La experiencia también puede mostrar que algunas cosas que parecían fundamentales en el pasado no tenían tanta importancia como se creía.
Cuando la mente quiere, pero el cuerpo cambia
Dylan también aborda una de las dificultades del envejecimiento: mantener los deseos y proyectos mientras el cuerpo ya no responde de la misma manera.
La edad no elimina las ganas de hacer cosas, pero puede exigir adaptaciones. El músico, que continúa trabajando y actuando a los 85 años, plantea que envejecer también implica aceptar que algunas actividades ya no pueden realizarse exactamente como antes.
Además, la experiencia acumulada puede modificar la capacidad de sorprenderse. Haber vivido muchas situaciones permite reconocer patrones y comprender mejor determinados aspectos de la vida, aunque también puede hacer que algunas experiencias parezcan menos novedosas.
Lo que aprendemos demasiado tarde
Otro de los puntos centrales de la reflexión de Dylan es que algunas lecciones solo se comprenden después de haber cometido errores, perdido oportunidades o tomado decisiones que, con el tiempo, se ven de otra manera.
El problema es que comprender algo tarde no siempre permite cambiar lo ocurrido. Por eso, su frase sobre el tiempo plantea una perspectiva diferente: no es el tiempo el que se escapa, sino que somos nosotros quienes dejamos atrás etapas, personas, lugares y versiones anteriores de nosotros mismos.
Desde esta mirada, envejecer no consiste únicamente en ver pasar los años. También implica reconocer cuánto hemos cambiado mientras intentábamos comprender el mundo y encontrar nuestro propio lugar en él.
*Dylan recibió el Premio Nobel de Literatura en 2016 por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense.













