Más de 160 años después de hundirse en el mar Báltico, un naufragio continúa revelando detalles sobre su última travesía.
Entre los restos fueron encontradas decenas de botellas de champán que, según los investigadores, formaban parte de un cargamento destinado a la corte del zar Alejandro II de Rusia.
El hallazgo fue realizado por el equipo de Baltictech, que explora el naufragio ubicado a 58 metros de profundidad, al sur de la isla sueca de Öland.
Además del champán, los investigadores encontraron botellas de agua mineral, porcelana, cuero y otros productos de alto valor.
Un cargamento vinculado a la corte rusa
El naufragio se estima entre finales de 1856 y comienzos de 1857. Una de las piezas que ayudó a establecer este período fue un plato de porcelana fabricado por la empresa británica Davenport y fechado en 1856.
La combinación de la porcelana, las botellas y las características de la carga llevó a los investigadores a plantear que el barco probablemente formaba parte de una misión diplomática enviada por Adolfo, duque de Nassau, al zar Alejandro II.
El cargamento habría estado relacionado con la reanudación de las relaciones diplomáticas después de la Guerra de Crimea e incluía champán, vino, agua mineral, porcelana y artículos de cuero.
El champán permaneció preservado
Tras documentar y mapear los restos, los investigadores recuperaron algunas botellas para realizar análisis de laboratorio. Las muestras están siendo estudiadas en colaboración con especialistas de la Maison Louis Roederer, en Francia.
Los primeros análisis indican que el champán fue producido alrededor de 1850 y presenta aproximadamente un 12% de alcohol y 110 gramos de azúcar por litro.

Las condiciones del fondo del Báltico, especialmente las bajas temperaturas y la baja salinidad, contribuyeron a conservar el contenido de las botellas durante más de un siglo y medio. Tres botellas ya fueron enviadas a Francia para someterlas a estudios adicionales sobre su composición.
Mientras continúan los análisis, el naufragio ofrece nuevas pistas sobre las rutas comerciales y diplomáticas del siglo 19 y sobre las condiciones que permitieron conservar parte de su cargamento durante más de 160 años bajo el mar Báltico.













