Un árbol de 88,5 metros de altura fue identificado en una zona remota de la Amazonía brasileña, entre los estados de Pará y Amapá. La dimensión del ejemplar equivale aproximadamente a la altura de un edificio de 30 pisos.
Se trata de un angelim-vermelho, conocido científicamente como Dinizia excelsa. El ejemplar fue localizado inicialmente mediante tecnología LiDAR y posteriormente medido y confirmado durante expediciones terrestres.
El hallazgo pone de relieve la diversidad de la Amazonía y, al mismo tiempo, las dificultades que implica explorar algunas de las regiones más aisladas de la selva.
La búsqueda del árbol gigante
El proceso de identificación comenzó con el uso de LiDAR, una tecnología que emplea pulsos de láser para obtener información sobre la estructura de la vegetación. El sistema permitió localizar árboles que sobresalían del denso dosel de la selva.
La confirmación sobre el terreno, sin embargo, exigió una expedición hasta una zona de difícil acceso. Los investigadores tuvieron que atravesar ríos y vegetación densa en un territorio con escasas vías de desplazamiento. Una vez localizado el ejemplar, las mediciones confirmaron una altura de 88,5 metros y una circunferencia de 9,9 metros.
La importancia del hallazgo
Además de sus dimensiones, el árbol ofrece información sobre la estructura y la dinámica de los bosques amazónicos. Los ejemplares de gran tamaño pueden desempeñar un papel importante en los ecosistemas forestales y contribuir al almacenamiento de carbono.
La ubicación aislada del angelim-vermelho y la densidad de la vegetación ayudaron a mantenerlo fuera del alcance de exploraciones anteriores. Su identificación también demuestra cómo herramientas de teledetección, como LiDAR, pueden facilitar la localización de ejemplares que serían difíciles de encontrar mediante recorridos convencionales.
Conservación de los bosques amazónicos
El árbol se encuentra en la Floresta Estadual do Paru, una extensa área protegida del estado de Pará que alberga una gran diversidad de especies.
El difícil acceso a la región puede limitar determinadas actividades humanas, pero no elimina las amenazas que afectan a los bosques amazónicos.
Por ello, identificar árboles de grandes dimensiones y mapear su distribución puede aportar información útil para las estrategias de investigación y conservación.
El hallazgo también plantea una pregunta sobre el potencial de estas tecnologías: ¿cuántos otros árboles de grandes dimensiones permanecen todavía sin identificar en las áreas más remotas de la Amazonía?
La combinación de herramientas como LiDAR y expediciones de campo permite ampliar el conocimiento sobre estos ecosistemas y localizar ejemplares que, debido a su tamaño y ubicación, pueden pasar inadvertidos durante décadas.













