Una colosal erupción volcánica en el norte de Chile ha revelado detalles fascinantes del pasado geológico de los Andes. Hace aproximadamente 21,9 millones de años, la caldera de Lauca, localizada en el actual norte chileno, desató una erupción masiva que enterró un paisaje ancestral bajo una enorme capa de roca volcánica. Este evento ha permitido a los científicos obtener un «snapshot» congelado del momento en que esta cordillera sudamericana estaba en pleno proceso de formación.
La erupción produjo ignimbrita, un tipo de roca volcánica conformada por una mezcla de ceniza, fragmentos de roca y gases supercalentados. Este material cubrió un área seis veces mayor que Santiago, la capital chilena, y alcanzó profundidades de hasta un kilómetro en ciertas zonas. La particular manera en que esta capa se depositó sobre el paisaje enterrado resulta ser clave para entender cómo los Andes evolucionaron durante millones de años.
Un paisaje enterrado bajo una capa milenaria
El desafío de acceder a un paisaje sepultado bajo un kilómetro de roca ha llevado a los investigadores a adoptar una innovadora metodología. En lugar de excavar, los científicos recurrieron a modelos que simulan diversas configuraciones posibles del terreno anterior a la erupción. Al contrastar estas simulaciones con la forma en que el depósito volcánico actual da forma al terreno, se pudo inferir la topografía del paisaje enterrado.
Estas investigaciones sugieren que los Andes crecieron de forma lenta y constante, en lugar de experimentar un rápido levantamiento geológico. Este crecimiento paulatino está respaldado por la presencia de un paisaje de inclinación suave y bajo relieve, que encaja con lo que se sabe sobre la deposición de ignimbrita sobre terrenos menos escarpados.
Revelaciones científicas y su impacto
Los descubrimientos realizados en la caldera de Lauca ofrecen nuevas perspectivas sobre la historia geológica de los Andes. La constante elevación de estos terrenos durante millones de años a una velocidad moderada desafía teorías anteriores que proponían un crecimiento geológico más acelerado. El análisis sugiere que la tasa de levantamiento fue de aproximadamente 0,26 kilómetros por millón de años, lo que otorga una nueva comprensión sobre la dinámica interna de esta majestuosa cordillera sudamericana.
Aunque no es posible desenterrar el paisaje enterrado, las técnicas de modelado han proporcionado una herramienta efectiva para visualizar el pasado de los Andes y entender cómo factores naturales, como la actividad volcánica, han dado forma a su presente configuración.
Los próximos pasos para los investigadores podrían incluir el uso de estas técnicas de modelado en otros sitios geológicos alrededor del mundo. Mientras tanto, el estudio de la caldera de Lauca seguirá arrojando luz sobre los procesos lentos y acumulativos que dan forma a las montañas más impresionantes de nuestro planeta.
En 2026, la comprensión de los Andes continúa expandiéndose gracias a estas innovadoras metodologías, ofreciendo un vistazo único al pasado remoto que ha construido el paisaje sudamericano que conocemos hoy. La investigación sigue en curso, con expectativas de que futuras revelaciones continúen refinando nuestro entendimiento sobre la historia geológica del planeta.













