Para muchas personas, pulsar el botón de «snooze» y dormir unos minutos más forma parte de la rutina matutina.
Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, sugiere que este hábito podría estar relacionado con una peor calidad del descanso en algunos casos.
La investigación analizó las rutinas de sueño de 450 adultos con empleo a tiempo completo para conocer cómo ciertos hábitos influyen en el descanso y el bienestar diario.
Un hábito frecuente entre los participantes
Los resultados mostraron que el 57 % de los participantes utilizaba con regularidad la función de «snooze» del despertador.
Según los investigadores, quienes recurrían con mayor frecuencia a este botón también tendían a presentar horarios de sueño menos regulares y más interrupciones durante la noche.
¿Qué ocurre al volver a dormir?
Algunos participantes, especialmente quienes acostumbraban acostarse más tarde, informaron sentir mayor cansancio al despertar y una mayor necesidad de consumir cafeína durante la mañana.
Los especialistas señalan que los despertares repetidos pueden interrumpir los ciclos normales del sueño. Dependiendo del momento en que ocurran, estas interrupciones podrían generar una sensación de somnolencia o desorientación durante los primeros minutos del día.
El estudio también observó que las mujeres tenían aproximadamente un 50 % más de probabilidades de utilizar la función de «snooze» que los hombres.
La importancia de una rutina de descanso
Los autores del estudio consideran que aún son necesarias nuevas investigaciones para comprender mejor cómo influye el uso del «snooze» en la calidad del sueño y en el rendimiento diario.
Mientras tanto, los expertos recomiendan mantener horarios regulares para dormir y procurar descansar las horas necesarias según las necesidades de cada persona.
Reducir las interrupciones del sueño y favorecer una rutina constante son medidas que pueden contribuir a un despertar más reparador y a un mejor descanso a largo plazo.









