Un estudio estima que el esturión de lago (Acipenser fulvescens), considerado un fossil viviente por pertenecer a un linaje muy antiguo, podría alcanzar una longevidad de hasta 427 años. La especie habita en los Grandes Lagos y otros sistemas de agua dulce de América del Norte.
La cifra es una estimación obtenida a partir de décadas de datos de crecimiento recopilados mediante captura, marcaje y recaptura. Los resultados sugieren que la especie podría vivir mucho más de lo que se creía.
Cómo estimaron la edad del esturión
Determinar la edad de un pez que puede vivir durante siglos supone un desafío. En muchas especies, los investigadores analizan estructuras como los otolitos para identificar patrones de crecimiento.
En los ejemplares más longevos del esturión de lago, estos registros pueden resultar difíciles de interpretar debido a su crecimiento extremadamente lento.
Para superar esta dificultad, los investigadores utilizaron datos recopilados durante 44 años en cinco poblaciones. Los peces fueron medidos, marcados y liberados, y algunos fueron capturados nuevamente años después.

Las hembras podrían alcanzar edades excepcionales
Las estimaciones variaron según el sexo y la población. Para machos de 160 centímetros de longitud, las edades calculadas oscilaron entre 90 y 279 años. En hembras de 180 centímetros, el rango fue de 99 a 427 años.
La cifra máxima corresponde a una estimación para hembras de gran tamaño y no a la edad comprobada de un ejemplar concreto. Por ello, los investigadores consideran que las edades más extremas deben interpretarse con cautela.
Entre los vertebrados más longevos
Estas estimaciones sitúan al esturión de lago entre los vertebrados conocidos con mayor longevidad. El tiburón de Groenlandia, por ejemplo, presenta una vida estimada de entre 272 y 512 años.
El esturión pertenece además a un linaje que se remonta aproximadamente al Jurásico temprano, hace unos 200 millones de años. Por esta razón suele ser descrito como un «dinosaurio».
Un desafío para su conservación
Su crecimiento lento y su prolongado ciclo de vida también influyen en la recuperación de las poblaciones. Según los datos citados en el estudio, las poblaciones históricas de esturión de lago en los Grandes Lagos se han reducido a menos del 1% de sus niveles originales.
La pesca, la pérdida de hábitat y la presencia de represas se encuentran entre los factores que dificultan su recuperación.
Comprender mejor su crecimiento y longevidad puede ayudar a desarrollar modelos poblacionales y estrategias de conservación más adecuados.












