Un equipo de investigadores ha revelado nuevos detalles sobre una de las criaturas más impresionantes que habitaron África hace millones de años.
Se trata de Crocodylus thorbjarnarsoni, una especie extinta de cocodrilo que podía superar los 8 metros de longitud y que dominaba los ríos y lagos del antiguo Kenia.
Los científicos creen que este gigantesco depredador convivió con algunos de los primeros homínidos de la región.
Un depredador colosal de la prehistoria
Los fósiles fueron hallados en la cuenca de Turkana, una zona conocida por su riqueza paleontológica. Aunque los restos fueron descubiertos entre las décadas de 1960 y 1970, la especie fue descrita oficialmente por la ciencia en 2012. Los análisis indican que vivió entre hace aproximadamente 1,5 y 5 millones de años.

Según los investigadores, Crocodylus thorbjarnarsoni era incluso más grande que cualquier especie de cocodrilo actual. Su cuerpo robusto, su enorme cráneo y sus poderosas mandíbulas lo convertían en uno de los principales depredadores de los ecosistemas acuáticos africanos de la época.
Características únicas
Además de su extraordinario tamaño, esta especie presentaba protuberancias óseas detrás de los ojos, una característica poco común que la diferenciaba de los cocodrilos modernos.
Los científicos señalan que el cráneo era tan pesado que se necesitaban varias personas para moverlo, lo que ofrece una idea de la fuerza que poseía este animal.

¿Pudo cazar a los primeros humanos?
Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es que los restos del gigantesco reptil fueron encontrados en regiones donde también vivieron antiguos homínidos, incluidos ejemplares de Australopithecus. Esto sugiere que ambos compartieron los mismos entornos cercanos al agua.
Los expertos consideran probable que estos primeros ancestros humanos estuvieran expuestos al peligro de ataques cuando se acercaban a ríos y lagos para beber, pescar o desplazarse.
Como ocurre con los cocodrilos actuales, el depredador probablemente permanecía oculto bajo el agua antes de emboscar a sus presas.
En resumen, el descubrimiento de Crocodylus thorbjarnarsoni nos ayuda a comprender mejor cómo eran los ecosistemas africanos hace millones de años y a qué desafíos se enfrentaron los primeros homínidos.









