Después de los 50 años, la forma de aplicar el corrector de ojeras puede influir en el resultado final del maquillaje.
Aunque este producto ayuda a disimular la oscuridad debajo de los ojos, utilizarlo en exceso puede hacer que las líneas de expresión sean más visibles.
Los maquilladores afirman que en este campo rige una regla sencilla: «menos es más». En lugar de cubrir toda la zona debajo de los ojos con una capa uniforme, se recomienda concentrar el producto en las áreas que realmente necesitan corrección, especialmente en el ángulo interno del ojo.
Por qué el exceso de corrector puede marcar las líneas
La piel del contorno de los ojos es fina y está en constante movimiento. Cuando se aplica una cantidad excesiva de corrector, el producto puede acumularse en los pliegues y hacer que la textura de la piel sea más evidente.
Según los maquilladores, incluso un corrector de buena calidad puede acumularse en las líneas de expresión si se usa en exceso. Por eso, una de las principales recomendaciones es comenzar con una pequeña cantidad y añadir cobertura únicamente donde sea necesario.
Cómo aplicar el corrector después de los 50
No es necesario dejar de utilizar corrector con el paso de los años. La clave está en adaptar la cantidad y la textura del producto. Una de las recomendaciones es preparar previamente el contorno de los ojos con hidratación y, después, aplicar pequeñas cantidades de corrector.
El ángulo interno suele requerir más cobertura, por lo que puede ser preferible concentrar allí el producto en lugar de extenderlo por toda la zona.
Los maquilladores recomiendan elegir fórmulas cremosas, ligeras e hidratantes. Por el contrario, los productos demasiado densos o con un acabado muy mate pueden acumularse con mayor facilidad en las líneas de expresión.
De esta manera, el objetivo no es cubrir completamente la ojera, sino corregir las zonas necesarias sin sobrecargar el contorno de los ojos.
Una aplicación más localizada puede ayudar a conseguir un acabado más natural y evitar que el maquillaje destaque innecesariamente la textura de la piel.












