Investigadores españoles crearon un nanomaterial que reduce hasta 12,9 °C la temperatura de una superficie bajo el sol sin necesidad de electricidad. El resultado sugiere un potencial para reducir la dependencia de sistemas tradicionales de refrigeración.
El equipo Functional Nanoscale Devices for Energy (FINDER), que forma parte del Instituto de Micro y Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (IMN-CNM-CSIC), desarrolló esta innovación. El estudio fue publicado en la revista científica Nanophotonics.
Cómo funciona la nueva tecnología
El material aprovecha un fenómeno llamado enfriamiento radiativo pasivo. La estructura refleja la mayor parte de la luz solar para evitar que se caliente y, simultáneamente, libera el calor acumulado como radiación infrarroja. Parte de ese calor atraviesa una franja de la atmósfera y escapa hacia el espacio, en condiciones favorables.
Los científicos utilizaron fluoruro de polivinilideno, conocido como PVDF. Este polímero emite calor con gran eficiencia, resiste la radiación ultravioleta, repele el agua y presenta carácter autolimpiante.
Para potenciar su desempeño, formaron el material en una red tridimensional con estructuras microscópicas y lo trataron con radiación ultravioleta para hacerlo más blanco y aumentar su capacidad reflectante.
Resultados de los primeros ensayos
La versión más eficiente del nanomaterial reflejó, en promedio, 82,4% de la radiación solar y logró una emisividad de 96,7% en el rango infrarrojo para liberar calor.
Los ensayos al aire libre ocurrieron entre julio y septiembre de 2025 en la terraza del Instituto, en Tres Cantos, en la región de Madrid. El mejor desempeño se registró en un día cálido, seco y con fuerte radiación solar.
La estructura recubierta con el nanomaterial quedó hasta 12,9 °C más fría que una caja de poliestireno vacía utilizada como referencia. Los investigadores aclaran que este número representa la diferencia entre las dos estructuras del experimento, no una reducción absoluta respecto a la temperatura del aire.
Factores como humedad, viento, temperatura ambiente e intensidad de la radiación solar pueden modificar el rendimiento del material.
Aplicaciones futuras y desafíos pendientes
Aunque aún está en fase de desarrollo, la tecnología podría aplicarse en techos, tejados, fachadas, vehículos y equipos electrónicos para reducir el consumo de sistemas tradicionales de refrigeración. Sin embargo, los ensayos hasta ahora fueron con muestras pequeñas en condiciones controladas.
Aún falta comprobar que el mismo desempeño se mantenga en estructuras grandes como techos o vehículos completos. Antes de llegar al mercado, el nanomaterial deberá superar pruebas en superficies mayores y en entornos variados.
Los investigadores evalúan que el proceso de fabricación puede ampliarse para la producción industrial, abriendo caminos para incorporar estos materiales en coberturas, dispositivos electrónicos y vehículos.













