Con la llegada del calor, las moscas se multiplican y mantener limpia la casa se vuelve cada vez más difícil. Un truco casero promete espantarlas sin insecticidas ni químicos: alcanza con una bolsa de supermercado transparente, un poco de líquido y algunas monedas comunes.
La combinación desorienta a estos insectos y los aleja del lugar donde se cuelga la bolsa.
Los pasos para armar la trampa
Consigue una bolsa de plástico transparente, sin inscripciones ni colores oscuros, y llénala hasta la mitad con agua limpia. Métele entre tres y cuatro monedas de cualquier denominación metálica.
Cierra bien la parte de arriba con hilo o un precinto, dejando un tramo largo para colgarla después. El cierre firme evita derrames y permite ubicar la bolsa donde haga falta.
Dónde ubicar el repelente casero
La bolsa debe colgarse en los puntos de ingreso más frecuentados por las moscas: la entrada de la cocina. Cerca de las puertas de patios y galerías o junto a las ventanas principales. En esos lugares, la presencia del insecto suele ser más intensa dentro de la casa.
Por qué este método desorienta a las moscas
Las moscas tienen ojos compuestos, formados por miles de lentes diminutas que captan la luz de forma fragmentada. Cuando el sol atraviesa el agua y choca contra el brillo metálico de las monedas, la refracción multiplica las imágenes de manera caótica.
El insecto interpreta esos destellos como una amenaza y se aleja del lugar. El método funciona como un repelente visual, económico y fácil de instalar en los puntos de ingreso del hogar.













