La historia llegó a su última página. Lionel Messi se despidió de la selección argentina y lo hizo de la manera que probablemente soñó durante tantos años: con una victoria, un gol y un estadio completamente rendido ante su capitán. Argentina derrotó 3-0 a Benín en una noche que quedará para siempre en la memoria de los hinchas y que marcó el cierre de una historia de más de dos décadas con la Albiceleste.
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El partido tuvo todo lo que una despedida podía pedir. Lágrimas, aplausos, banderas, homenajes y recuerdos acompañaron a Messi durante su última presentación con Argentina, pero también hubo fútbol y una última celebración que hizo todavía más especial la noche. El '10' volvió a dejar su firma en el marcador y convirtió uno de los goles de una jornada que parecía escrita para él, frente a la gente que lo acompañó durante toda su carrera internacional.
Después de tantos partidos, títulos y momentos inolvidables, el atacante cerró su etapa con la Selección frente a su gente y con la camiseta que convirtió en parte de su vida. El Monumental lo despidió con una ovación interminable, mientras el capitán se marchaba dejando atrás una historia que comenzó hace 21 años y que ahora llega a su final con el mismo protagonista que tantas veces hizo soñar a un país.
Messi dejó su última firma con la Selección en el Monumental
Después de un primer tiempo sin goles, Argentina encontró la ventaja apenas comenzó el complemento y el capitán ya empezó a dejar su última huella en el partido. A los 46 minutos, Nicolás Otamendi apareció tras un tiro de esquina ejecutado por Messi y marcó el 1-0, en una acción que permitió al '10' sumar su penúltima asistencia con la Albiceleste.
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La segunda anotación llegó a los 61 minutos, cuando Nico Paz, recién ingresado, recibió una habilitación de Messi y definió de zurda para poner el 2-0. Pero todavía faltaba el momento que todos estaban esperando y que parecía inevitable en una noche preparada para despedir al máximo referente de la Selección. A los 71 minutos, Messi tuvo la oportunidad desde el punto penal y, mientras todo el estadio contenía la respiración, el '10' tomó la pelota para enfrentar una última vez al arquero de Benín.
Messi no falló y convirtió el 3-0, su último gol con Argentina. La celebración fue tan especial como el momento, porque el capitán corrió para festejar mientras el Monumental explotaba en una ovación interminable y sus compañeros se acercaban para abrazarlo. Fue el cierre perfecto para una noche que había comenzado entre lágrimas y homenajes y que terminó con el astro haciendo lo que tantas veces hizo con la camiseta argentina: marcar un gol y regalarle una última alegría a su gente.
Ahora Lionel Messi se marcha con números que difícilmente serán superados: 208 partidos, 126 goles y 68 asistencias que lo dejan como el futbolista con más apariciones, máximo goleador y máximo asistidor en la historia de la Albiceleste, además de ser el jugador argentino con más Mundiales disputados, con seis participaciones. Pero más allá de las cifras, su despedida estuvo marcada por la emoción de un estadio que quiso devolverle, al menos por una noche, todo lo que él le entregó durante más de dos décadas.