El periódico dijo que “se acerca al cierre de uno de los capítulos más difíciles de su vida institucional”, pero también “se apagará una fuente de ingresos que sostenía a decenas de trabajadores y a sus familias”.
La editora de ambos periódicos alertó sobre un posible intento estatal de tomar el 40% de sus acciones y advirtió riesgos para la libertad de prensa en Ecuador.