Para endeudarse, los ecuatorianos escogen plazos cada vez más largos

La Deuda de los ecuatorianos: ¿una carga difícil de llevar?
Eva Valencia
Una pareja revisa sus deudas.

El estudio “La Deuda de los ecuatorianos: ¿una carga difícil de llevar?”, elaborado por la Red de Instituciones Financieras del Ecuador, revisa cómo se ha modificado el comportamiento de la población en los últimos años. No hay buenas noticias.

Sea por falta de cultura financiera, por un deterioro de la capacidad económica o por la inclusión de cada vez más personas al sistema financiero, los ecuatorianos estamos extendiendo nuestros pies más allá de las sábanas.

El estudio “La Deuda de los ecuatorianos: ¿una carga difícil de llevar?”, efectuado por la Red de Instituciones Financieras del Ecuador (RDF), revela que el consumo de la población va en aumento, pero no está respaldado por un ritmo similar en el incremento de la producción.

Es decir, de manera general, los ecuatorianos están gastando más de lo que producen o perciben como ingresos. Y para financiar ese nivel de gastos, han modificado también su comportamiento frente al crédito. Ahora, se endeudan a plazos cada vez más extensos y en montos más elevados.

La investigación, apoyada por la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y Equifax -buró de crédito y firma global de data-, ha descubierto, por ejemplo, que para adquirir un vehículo las personas empiezan a preferir plazos de financiamiento de 4 a 6 años; cuando antes del 2015, los plazos de menos de 4 años eran los que mayor incremento tenían.

Otro ejemplo de esta realidad: “se ha notado un aumento en los plazos para el pago de alimentos con tarjeta de crédito, particularmente en periodos superiores a 6 meses, entre los años 2015 y 2023”, indica la información difundida por Equifax.

Antes del 2015, solo 1 de cada 10 ecuatorianos difería su consumo de alimentos a plazos superiores a los 6 meses; ahora, son 3 de cada 10. Esta conducta “podría indicar una gestión financiera deficiente o la falta de educación financiera” porque se trata de gastos recurrentes que deberían cubrirse con fondos disponibles.

Pero también el resultado del estudio podría sugerir, según sus responsables, “que los hogares están acudiendo al crédito para enfrentar las dificultades en sus ingresos”.

Economía deteriorada y poco empleo

El cambio de comportamiento se refleja, además, en los microcréditos. En septiembre del 2015, el 90% de estos fondos -destinados, sobre todo, a capital de trabajo- se financiaba a plazos de hasta 4 años; el 10% restante optaba por períodos de 4 a 6 años o superiores a los 6 años. Para septiembre del 2023, se registra un aumento del 38% en los plazos de más de 6 años.

Y si bien el endeudamiento es una herramienta que facilita el acceso a recursos para mejorar la calidad de vida de la población o reactivar sus negocios, señala Equifax, hay que tomar en cuenta que -en el caso ecuatoriano- existe una economía deteriorada, la pérdida de capacidad adquisitiva y una escasez de empleo formal.

Es decir, si extendemos los pies más allá de nuestras sábanas, se abre la puerta a que -a futuro- sobrevengan dificultades para responder a esas obligaciones. A las deudas.