En dos años, al menos 60 pacientes recibieron implantes craneales 3D personalizados en Ecuador
Según Belén Martínez, fundadora de Bemart, la precisión de estas piezas pueden reducir hasta en un 40% el tiempo quirúrgico y mejorar en 95% la exactitud de la reconstrucción.
A los tres años, un accidente cambió la vida de Ian. En octubre de 2024, sufrió un grave trauma craneal frente a su casa, en una parroquia rural de Cuenca, tras ser atropellado. Fue trasladado de emergencia a un hospital, detectaron múltiples fracturas en su cráneo y permaneció en cuidados intensivos tras la operación, con probabilidades de supervivencia del 2%.
Pero en medio de los apagones en Ecuador por la crisis energética, Ian dejó de depender del oxígeno que necesitaba electricidad para funcionar y empezó a respirar por sí solo. El accidente le dejó secuelas neurológicas y una hemiplejia en el lado derecho del cuerpo, explica a VISTAZO su madre, Marcia Pabaño.
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La recuperación se complicó con la pérdida de una parte del cráneo que provocaba que la presión atmosférica afectara el cerebro del niño. La prótesis que tenían ya no era viable. El cráneo había crecido, la piel se había retraído y había riesgo de infección. En octubre de 2025 recibió un implante craneal en 3D diseñado específicamente para él.
La precisión de estos implantes mejora el resultado para el paciente, ya que puede reducir hasta en un 40% el tiempo quirúrgico y mejorar en 95% la exactitud de la reconstrucción. Así lo explica Belén Martínez, fundadora de Bemart, empresa de tecnología especializada en soluciones para neurocirugía, traumatología y de columna,
Desde su operación, Ian muestra avances físicos importantes. “Cuando salió de la clínica dejó de hablar. Ahora ya me dice ‘mamá’”, cuenta Marcia. Explica con alegría que su pequeño ya se sienta solo, busca ponerse de pie y mueve con mayor facilidad la parte derecha de su cuerpo.
Los transplantes 3D en Ecuador
El caso de Ian es uno de los más de 60 implantes craneales 3D realizados en Ecuador desde 2024. Martínez, explica que estos implantes son piezas diseñadas para reemplazar partes del hueso perdidas.
Las piezas se elaboran a partir de tomografías milimétricas y modelos digitales que permiten reproducir la forma exacta del cráneo. “Es anatómicamente perfecto”, asegura Martínez. “Dibujamos el implante siguiendo la línea del huesito roto, entonces encaja muy bien”.
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El proceso comienza con una tomografía de reconstrucción 3D realizada en cortes de un milímetro. Luego, un biomédico analiza las imágenes y trabaja junto al cirujano para definir el diseño exacto de la pieza. Tras la aprobación médica, el implante entra en producción y puede estar listo en dos o tres días.
Además de implantes craneales, esta tecnología ya se utiliza en el país para cirugías maxilofaciales, reconstrucciones de pelvis y procedimientos dentales complejos. Martínez asegura que el avance no solo transforma la medicina desde lo técnico, también lo hace desde lo humano.