El boom de la IA impacta en los precios de las computadoras personales en el mundo
La expansión masiva de centros de datos dedicados a la IA a nivel global está generando una escasez de semiconductores o más conocidos como chips de memoria.
El boom de la inteligencia artificial (IA) está generando una crisis en el mundo: la escasez de los semiconductores o más conocidos como chips de memoria, que de a poco tiene su repercusión en los precios y en la disponibilidad de las computadoras personales, tales como laptops y tablets.
Lo que comenzó como un desajuste entre oferta y demanda se ha transformado en una crisis estructural impulsada por la expansión masiva de centros de datos dedicados a la IA a nivel global.
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Jean-Pierre Cecillon, director Regional de Kingston Technology para Sudamérica, lo resume con claridad: “La memoria hoy es obviamente un componente global de producción para computadoras, y está fuertemente afectado por el crecimiento de la inteligencia artificial”.
“La IA es la villana de esta situación”, en el sentido de que su desarrollo depende de grandes centros de datos operados por los llamados hyperscalers (empresas como Microsoft, Meta y Alphabet), que consumen volúmenes masivos de memoria y almacenamiento.
Estos actores están invirtiendo agresivamente en servidores de alto rendimiento que requieren componentes especializados, particularmente memorias HBM (High Bandwidth Memory), diseñadas para soportar cargas intensivas de procesamiento.
El problema radica en que la producción global de semiconductores es limitada y altamente concentrada. Las principales compañías, como SK Hynix, Samsung y Micron, han orientado gran parte de su capacidad productiva hacia memorias de alto margen destinadas a centros de datos, lo que deja en segundo plano la fabricación de RAM convencional para computadoras personales.
Esta reconfiguración responde a una lógica económica clara: fabricar para los grandes centros de datos es más rentable. Sin embargo, como efecto colateral, se genera un desabastecimiento en otros segmentos del mercado.
El resultado es una escalada de precios significativa. Según Cecillon, “el alza puede superar el 200% en un año”, especialmente en tecnologías más recientes como DDR5.
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El impacto no se limita a la memoria RAM. El almacenamiento también atraviesa una situación crítica. Empresas como Western Digital han declarado que su producción está comprometida incluso hasta 2028. Esta demanda masiva también afecta a los SSD y discos duros, generando un efecto dominó en toda la cadena de suministro.
En términos de consumo final, las consecuencias comienzan a hacerse visibles. Durante meses, el mercado logró amortiguar el impacto gracias a inventarios producidos con costos anteriores. Sin embargo, ese colchón se está agotando.
“Las notebooks que llegan ahora en este 2026 ya tienen el primer impacto de precio”, advierte Cecillon, anticipando nuevas subidas a medida que se renuevan los stocks, un efecto que también se sentirá en Ecuador.
El encarecimiento de componentes clave está obligando a los fabricantes a computadoras personales a tomar decisiones estratégicas. “Se están entregando notebooks con menos memoria de lo necesario”, señala Cecillon, lo que puede comprometer el rendimiento, especialmente en sistemas operativos exigentes como Windows 11.
En el caso de Kingston Technology, fabricante de memorias y dispositivo de almacenamiento, esta situación mundial también impacta su producción, considerando que los semiconductores representan cerca del 90% de sus costos de componentes.
Afortunadamente, la compañía cuenta con una modalidad de contrato a largo plazo con fabricantes de chips de memoria, lo que impide quedarse desabastecido.
Sin embargo, para atender la situación de los precios, Kingston opera con un sistema para atender la distribución de sus productos conforme al histórico de las ventas en cada región del mundo.
“De manera tal que nadie salga más perjudicado que otros. Obviamente hay una reducción por este contexto global, pero dentro de esa reducción vamos a suponer si yo tenía 100 y hoy tengo 80, ese 80 va a ser distribuido de la misma la misma proporción a todos los jugadores del planeta que tenemos”, asegura Cecillon.