Lilibeth Martínez, la arquitecta ecuatoriana en el corazón del Mundial
“FIFA es como un Disney laboral. Nunca imaginé que la arquitectura me llevaría al Mundial. Hoy trabajo junto a miles de personas para hacer posible el evento deportivo más importante del planeta”.
Mientras Ecuador se despidió temprano del Mundial 2026, una ecuatoriana siguió siendo protagonista desde adentro de la organización. A sus 31 años, la arquitecta esmeraldeña Lilibeth Martínez forma parte del equipo de la FIFA como Manager, Materials Layout Planning & Design, una responsabilidad que la llevó a coordinar la planificación de espacios y materiales en los 16 estadios de Estados Unidos, México y Canadá.
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Su carrera comenzó en Ecuador, se consolidó en Estados Unidos con proyectos de arquitectura e interiorismo de lujo y dio un salto definitivo tras cursar una maestría en Italia. “Nunca pensé que la arquitectura me llevaría a trabajar en un Mundial”, reconoce. “Hoy entiendo que todas las decisiones que fui tomando terminaron construyendo este camino”.
A veces las grandes oportunidades llegan cuando menos se esperan. En su caso, fue un reclutador quien encontró su perfil profesional en una plataforma de empleo y la invitó a participar en un exigente proceso de selección.
Al principio creyó que podía tratarse de un error. “Uno no relaciona inmediatamente la arquitectura con la FIFA”, recuerda entre risas. Tras superar varias entrevistas, pruebas técnicas y una evaluación centrada en su capacidad para trabajar en un entorno multicultural, fue elegida entre cientos de candidatos.
La logística detrás del espectáculo deportivo más grande del planeta
Detrás de cada partido existe una enorme operación logística que el público nunca llega a ver. Allí aparece el trabajo de Lilibeth. Su equipo diseña la distribución del mobiliario, equipamiento e infraestructura temporal de los estadios, calcula necesidades según cada espacio y coordina que miles de elementos lleguen al lugar correcto y en el momento preciso.
Todo debe funcionar con absoluta precisión para recibir a jugadores, periodistas, autoridades y aficionados. “Somos una de las 5.000 personas que trabajamos con un mismo objetivo”, explica. “Cada área conoce perfectamente su función y eso permite que una organización tan grande funcione de manera extraordinaria”.
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Pocas experiencias profesionales la han marcado tanto como vivir un Mundial desde el interior. Después de un año de planificación, ver materializado cada plano y cada decisión de diseño fue una satisfacción difícil de describir.
Pero más allá del desafío técnico, lo que más valora es la cultura organizacional de la FIFA. “Siempre digo que la FIFA es como un Disney laboral”, afirma. “Es una empresa que cuida muchísimo a sus colaboradores, fomenta el respeto entre personas de diferentes culturas y te hace sentir parte de algo muy importante”. Para ella, compartir diariamente con profesionales de todo el mundo ha sido una de las mayores escuelas de su carrera.
Soñar en grande, avanzar paso a paso
Su mensaje para los jóvenes ecuatorianos nace de la experiencia y no de las fórmulas mágicas. Cree que el crecimiento profesional comienza con la curiosidad, la capacidad de observar cómo cambia el mundo y la decisión de prepararse constantemente.
Recomienda mirar más allá de las fronteras, fijarse metas pequeñas pero sostenidas y no dejar de aprender. “Hay que ser muy curiosos y entender hacia dónde se mueve el mundo”, aconseja. “Soñar en grande es gratis, pero esos sueños solo se alcanzan tomando pequeñas decisiones todos los días”.