De inexperto a inversor: ¿cómo ganar dinero en el mercado de valores?

Carolina Farfán
Cada inversionista tiene que escoger el nivel de riesgo que quiere, tomando en cuenta ciertos criterios básicos.

Todo empezó con una película basada en una historia real, la del estadounidense Christopher Paul Gardner, un hombre de escasos recursos que enfrentó adversidades y terminó convirtiéndose en un millonario empresario, conferencista y filántropo, a punta de sus ganas de superación y la determinación hacia lo que quería: aprender e incursionar en el mundo de las finanzas
 
Al igual que Gardner, quien resolvió a qué se dedicaría en el futuro tras conocer el éxito económico de un agente de bolsa fue Ángel Antonio Chiluiza, guayaquileño de 34 años, él sintió el mismo interés en esta forma de hacer dinero, luego de ver los resultados del norteamericano en el filme ‘En Busca de la Felicidad’.
 
“Todo comienza con algo que vemos y la película, en donde el personaje incursiona en la bolsa de valores, fue una de mis primeras motivaciones para incursionar en este sector”, cuenta el joven, quien ahora es uno de los cuatro socios de una empresa dedicada al sector bursátil.
 
INCURSIÓN Y RIESGOS
El estreno de Ángel en este mundo de las inversiones no fue alentador. En el 2015 empezó a buscar información en Ecuador sobre el tema: en la Cámara de Comercio, la Bolsa de Valores y hasta en Google, pero dice que no encontró la suficiente, ni tampoco formación. “Entonces me tocó buscar internacionalmente, que fue lo que hice, pero me estafaron”, recuerda sobre su primera experiencia. Perdió 1.500 dólares.
 
El joven aclara que no se trató de un mal movimiento en la bolsa, sino que realmente fue estafado. “La idea era que ese capital ($ 1.500) vaya subiendo y generando dividendos en unos tres meses. Llegó al punto que se duplicó y alcanzó los $ 3.000, entonces dije ‘perfecto, voy a retirar mi platita’. Le comuniqué a esta persona (el agente de inversiones) y me pidió hacer una última operación con el dinero, a lo que no vi inconveniente alguno —pensando en que iba a ganar más— y acepté”. Agrega que, ese operario “actuó con maldad y que, si generalmente estaba invirtiendo cantidades inferiores al capital, esta vez cogió todo el dinero”.
 
La casa de valores o bróker es donde se realizan todas las transacciones bursátiles y actúa como intermediario entre el inversor y el mercado de valores, debido a que es el único que tiene licencia para operar. 
 
En tanto que, en el trading se determina qué acciones comprar o vender en el mercado de valores. Específicamente, el trabajo de los traders es realizar estas operaciones mediante un bróker, que proporciona la plataforma para operar y hace la conexión con el mercado.
 
Entonces, primero el inversionista debe acudir al bróker (también conocido como corredor de bolsa); luego, esta entidad financiera ejecuta la orden sobre la compra o venta en el mercado de valores, donde a su vez se ofertan los títulos o acciones.
 
De acuerdo con el analista económico, Alberto Acosta Burneo, “en toda inversión hay riesgos y eso hay que tenerlo claro: uno puede perder plata”. Por lo que, el tema de información es un gran desafío. La recomendación para el inversionista es que siempre debe validar en qué está invirtiendo, la situación de la empresa y que conozca, al menos, lo mínimo sobre ella.
 
Pese a que, para Ángel fue un “shock” revisar su cuenta, comprobar que no había nada, y que, tal vez, con esa primera y terrible experiencia “mucha gente quede traumada” en el tema de las inversiones, él no se rindió. “Yo dije, tiene que haber un mundo más amplio, porque si hay gente que lo está haciendo y generando dinero, bajo sus propios medios, yo también quiero participar”.
 
Empezó a buscar información con otras empresas y recibió capacitaciones en línea sobre el proceso para invertir. Es decir, se metió de lleno al terreno financiero.
 
 
¿CÓMO INVERTIR?
El primer paso para invertir en el mercado de valores es tener muy claro la necesidad del inversionista: ¿cuál es el objetivo?, ¿inversiones de corto o largo plazo?, entre otras aristas a tomar en cuenta. Luego de aquello, buscar el instrumento que más se acople a sus necesidades: el mundo de la renta variable o la fija.
 
Lo interesante es que hay rendimientos muy atractivos, indica Acosta, pero al mismo tiempo advierte que no hay que olvidar la regla: “a mayor rendimiento, mayor riesgo”. Entonces, cada inversionista tiene que escoger el nivel de riesgo que quiere, tomando en cuenta ciertos criterios básicos.
 
“Es fundamental diversificar, no ponga todo en una sola inversión y estudie bien en qué va a invertir”, sugiere el economista, al agregar que la información del mercado de valores es pública, “entonces uno puede ver una empresa y estudiar sobre ella. Hay que hacer las tareas, para tener una decisión de inversión informada”.
 
Además, aconseja que es importante tener claro el plazo en que se quiere invertir. Por ejemplo, si alguien dice ‘yo quiero invertir en un año’, porque esa plata va a servir para arreglar la casa u otra necesidad, tiene que fijarse que en lo que está invirtiendo sea un papel de corto plazo, para que pueda recibir ese dinero al vencimiento. 
 
También hay que investigar sobre qué tan líquidas son determinadas acciones. Es decir, si en el mercado estas se compran o venden con facilidad.
 
 
Diversas plataformas de trading ofrecen un abanico de activos negociables para operar en los mercados financieros: entre ellas monedas, acciones, criptomonedas y más. Es un océano enorme para decidir en qué meterse.
 
Desde su experiencia, Ángel revela que “puedes incursionar con sumas de $ 10.000 como mínimo. Pero que con la ayuda de un intermediario, tú puedes entrar con apenas $10”. Al ser consultado sobre cómo se podría participar con valores irrisorios, él explicó que “el bróker te hace ‘apantallar’ ante los principales operadores (bajo el mecanismo de ‘apalancamiento’, que permite invertir más dinero del que realmente se tiene) y eso ayuda para que puedas invertir”. Aunque, también depende del tipo de mercado dice, debido a que en el de acciones se necesita mayor liquidez para participar.
 
Cada país tiene su propio mercado, sin embargo, Ángel prefiere invertir en el exterior, mediante un bróker que maneja varias de las principales bolsas, entre ellas la de Nueva York, Londres, Tokio y Sídney. Según él, “porque están metidas todas las monedas del mundo, mientras que el retorno en Ecuador es muy lento”.
 
ALCANZANDO LA ‘FELICIDAD’
Actualmente, Ángel está enfocado 100% en la empresa financiera, que creó junto a sus tres socios, dedicada a administrar los fondos de sus clientes, los cuales también van en aumento. No obstante, ellos primero vendían cursos y capacitaban a otros interesados en el negocio.
 
La idea nació mientras enseñaban trading y todo lo relacionado a la bolsa de valores. Resulta que, la mayoría de sus alumnos, por falta de tiempo o comodidad, pedían ayuda a ellos para que administraran sus capitales.
 
“Entonces dijimos: Esperen un ratito, clientes”, indica Ángel. Es así como iniciaron el proceso para que su empresa cuente con la venia de los entes reguladores:  Servicio de Rentas Internas (SRI), Superintendencia de Bancos, Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros y la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE). “Una vez que nos aprobaron todo, ahí ya empezamos a tener captación de dinero”, agrega.
 
Su empresa hace inversiones en el extranjero, debido a dos factores: tiempo y rentabilidad. A su criterio, a nivel mundial hay mayores inversores y liquidez. Detalla que, para entrar al mercado de valores, en este caso del exterior, hay un orden: “debes tener un bróker asociado que te permita el ingreso de tu moneda local, así como el retiro. Por seguridad, debes saber sobre esas certificaciones. Lo más apropiado y que se utilizan hoy en día, son los monederos o las tarjetas virtuales”.
 
Al ser consultado sobre las inversiones en el exterior, el economista Acosta puntualiza que existirían dos problemas. El primero, que en Ecuador rige el ISD (Impuesto de Salida de Divisas), por lo que habría que pagar el 5% sobre el capital que se transferirá a otro país. “Entonces eso reduce cualquier rendimiento”. El segundo, es la dificultad para obtener información sobre el instrumento en el que se está invirtiendo. “Si una persona invierte sin conocer a fondo, es un riesgo, ya sea en el exterior o localmente. Si no se investiga de primera mano acerca de la situación de la empresa, el inversor está asumiendo riesgos mayores”.
 
Para Ángel, “en este mundo lo importante es que tus ganancias sean superiores a las pérdidas, con eso ya eres estable y se puede seguir”. Finalmente, él ha avanzado en su sueño de crear su propia compañía de inversiones, así como lo hizo Gardner.
 
En Ecuador, la primera Ley de Mercado de Valores fue expedida el 28 de mayo de 1993 y su principal aporte fue la constitución de las casas de valores y la transformación de las bolsas de valores de compañías anónimas a corporaciones civiles sin fines de lucro. El portal 'Periodismo de Investigación' recoge que “en casi 12 años se han negociado un total de $79.349 millones en el mercado de valores del Ecuador (entre 2009 y octubre de 2020), de acuerdo con el informe bursátil de la Bolsa de Valores de Quito”. Este movimiento cataloga que el área se ha desarrollado a grandes pasos.