'El asesinato de mi tío no es una venganza': sobrina del padre Max pide justicia y verdad
La familia del sacerdote cree que el crimen refleja "la realidad que vive el Ecuador".
Lydia Gordillo Estupiñán, sobrina del padre Max, desmintió que el sacerdote haya sido asesinado por venganza, como dijo un jefe policial de Quito. La joven pide justicia y verdad no solo para la familia de la víctima, sino para “toda una comunidad que está sufriendo”.
El padre Maximiliano José Estupiñán Gaisbauer fue hallado sin vida el pasado 22 de marzo en su vivienda en el barrio de Chaquibamba, cercano a Guayllabamba, en el extremo norte de la capital.
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Una persona acudió a la casa del sacerdote para visitarlo y observó la luz prendida. Cuando llegó al interior del inmueble, se encontró con el cuerpo en el patio y después alertó a los servicios de emergencia.
Un grupo de agentes policiales arribó al sitio para ejecutar el procedimiento correspondiente y constataron que el cuerpo presentaba signos de violencia.
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¿CUÁL FUE LA CAUSA DEL CRIMEN?
Fabián Méndez, jefe del Grupo de Operaciones Motorizadas del Distrito Calderón, había comentado que una de las hipótesis que se investiga tiene que ver con una venganza, ya que no había indicios de robo.
Además, la Policía mostró un video de la cámara de seguridad del sector, en el que se observa a dos sujetos saliendo de la vivienda de la víctima.
Sin embargo, María Helena Estupiñán, hermana del sacerdote, contradijo esa versión e indicó a la cadena TC Televisión que los criminales robaron USD 200 en efectivo, una computadora y un celular.
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Mientras tanto, Lydia Gordillo Estupiñán, sobrina del padre Max, como era conocido por sus seguidores, difundió un video en el que rechaza las declaraciones del jefe policial.
Agregó que ese tipo de declaraciones “lo único que hacen es mantener a una sociedad que se está desangrado dentro de una burbuja donde asumes que ser bueno te libra de la muerte y la violencia que se vive en este país, pero no es así, el asesinato de mi tío es una muestra más de la realidad que vive el Ecuador”.
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PEDIDO DE JUSTICIA Y VERDAD
Lydia Gordillo Estupiñán también indicó que el asesinato de su tío evidencia que “no importa cuánta ayuda pidas, cuántas denuncias pongas, cuánto hagas saber a los demás de robos o asaltos porque no importa hasta que no te matan”.
Además, hizo un llamado a las autoridades para que continúen las investigaciones y que el caso no quede en la impunidad.
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El padre Max, de 64 años, fue párroco de varias zonas rurales de Quito. La última que estuvo bajo su liderazgo fue Santa Cruz de Casitagua, en el barrio La Planada. También fue docente y es recordado porque no le pesaba ensuciarse de barro para predicar el Evangelio.
“La muerte de mi tío no duele porque es sacerdote, la muerte de mi tío duele porque es una muestra más de un país que está cada vez yéndose a un abismo irreparable de violencia”, aseguró su sobrina.