8 de marzo: ¿Por qué se conmemora y no se celebra el Día Internacional de la Mujer?
ONU Mujeres y colectivos feministas señalan que el 8M es un día de lucha por derechos fundamentales, alejándose de los reconocimientos superficiales.
Cada 8 de marzo, el debate sobre si esta jornada debe ser motivo de celebración o conmemoración vuelve a la palestra pública. Aunque es común encontrar mensajes de felicitación y gestos comerciales en redes sociales y entornos cotidianos, para organizaciones como la ONU y colectivos feministas, el Día Internacional de la Mujer es una fecha de reivindicación, reflexión y lucha política.
El origen de este día no tiene nada de festivo. Sus raíces se remontan a las movilizaciones obreras de principios del siglo XX, que buscaban condiciones laborales dignas, derecho al voto y el cese de la discriminación.
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Un hito trágico consolidó este espíritu: el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York en 1911, donde 123 mujeres y 23 hombres murieron debido a condiciones inhumanas de seguridad. Este suceso, que marcó a la clase trabajadora, dejó claro que la igualdad de derechos era una necesidad urgente.
Una jornada de lucha, no de fiesta
Especialistas y activistas han enfatizado en años recientes que felicitar a las mujeres en esta fecha puede invisibilizar las razones históricas que le dieron origen. Al tratar el 8M como una "celebración" con flores o regalos se desvía la atención de las deudas pendientes en materia de derechos humanos.
Esta jornada busca visibilizar problemáticas estructurales que persisten en 2026:
La urgencia de la justicia en 2026
ONU Mujeres ha señalado que este 8 de marzo llega con un llamado urgente: el fortalecimiento de los sistemas judiciales. Actualmente, las mujeres y niñas disfrutan solo del 64% de los derechos legales que tienen los hombres.
"Las mujeres son rechazadas, no se les cree, sufren revictimización o se ven privadas de apoyo jurídico", indica la organización. Por ello, el propósito puntual de este año no es la celebración, sino exigir que las agresiones no queden en la impunidad y que las mujeres tengan acceso a una protección jurídica equivalente a la de los hombres.
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El 8 de marzo, por tanto, se mantiene como una jornada de memoria activa, destinada a visibilizar las brechas que persisten y a demandar un sistema donde la igualdad no sea solo una declaración, sino una realidad cotidiana.