¿Cómo Nueva Zelanda logró aplastar la curva del Covid-19 en solo dos semanas?

Nueva Zelanda debe completar sus cuatro semanas de encierro: dos ciclos completos de incubación de 14 días. Foto: Reuters
Vistazo

Nueva Zelanda no está achatando la curva de contagios por coronavirus, la está aplastando. El país oceánico se encuentra en plena lucha contra el COVID-19 y ha tomado una serie de medidas que han resultado efectivas. 

Pasaron sólo 10 días para encontrar señales de que estas medidas han sido efectivas. El número de casos nuevos ha diminuido en dos días consecutivos, a pesar del gran aumento de pruebas, con 54 nuevos reportados hasta el martes pasado.
 
“Las señales son prometedoras”, dijo Ashley Bloomfield, directora general de salud.
 
Hasta el momento se registran 1.210 casos de personas con Covid-19 y apenas 1 solo muerto. Además, hay 282 que se ya recuperaron de la enfermedad.
 
Sin embargo, la primera ministra, Jacinda Ardern, se ha mantenido firme en que Nueva Zelanda debe completar sus cuatro semanas de encierro: dos ciclos completos de incubación de 14 días.
 
¿Cómo hizo Nueva Zelanda para aplastar la curva de contagios?
 
Nueva Zelanda no dudó cuando el coronavirus recién comenzaba a golpear a los diferentes países del planeta: el 19 de marzo decidió cerrar por completo sus fronteras al ingreso de extranjeros, sin importar que este es un país que prácticamente vive del turismo.
 
Además, la primera ministra ordenó un confinamiento general de la población durante cuatro semanas para detener la propagación de la epidemia de COVID-19.
 
El gobierno impuso el Nivel 4 de emergencia, que significaba la cuarentena​ total para sus habitantes. De esta manera, solo aquellos con trabajos esenciales podían salir de sus casas, aunque también está permitido ir a comprar comida o ejercitarse en las inmediaciones de sus hogares.
 
Cada noche, a los celulares de los habitantes llegaba un mensaje. "Haga como si tuviera Covid-19, y así salvará vidas. Todos unidos contra el Covid-19", decía el texto, según detalló una periodista de The Washington Post que se encuentra en este país desde hace aproximadamente un mes.
 
"Las señales son prometedoras", aseguró Ashley Bloomfield, directora nacional de salud. Los controles, además, no son un problema: según organismos oficiales, hasta el momento se realizaron 46.875 testeos desde el 9 de marzo. 
 
No obstante, antes de iniciar el confinamiento general, Nueva Zelanda vivió escenas de pánico con el asalto a terminales de ferris, compras compulsivas en los supermercados y expatriados atrapados en el extranjero.
 
Según Countdown, una de las principales cadenas de supermercados, hubo una avalancha de clientes en cuanto de anunció el confinamiento. 
 
El archipiélago se ha visto mucho menos afectado que otros países. Pero el gobierno, desde un principio, estuvo convencido de que las cifra podían dispararse si no se tomaban medidas drásticas.
 
"Nunca antes habíamos decidido cerrar nuestro país en 48 horas (...) Sé que es estresante", declaró Ardern al tomar la medida.
 
Plan de estímulo contra el impacto del coronavirus
 
El Gobierno anunció un plan de estímulo de 12.100 millones de dólares neozelandeses (6.500 millones de euros, 7.200 millones de dólares) para hacer frente al golpe económico provocado por la pandemia de coronavirus.
 
"Es casi seguro que habrá recesión", declaró el ministro de Finanzas, Grant Robertson, pero este plan, que incluye subsidios salariales, recortes de impuestos y ayudas para los servicios sanitarios, contribuirá a amortiguar el impacto de la crisis, agregó.
 
"Estamos en un combate contra una fuerza externa fuera de nuestro control, que está causando estragos en el mundo", dijo en el parlamento.
 
"No hay mejor línea de defensa que nuestros All Blacks, y es lo mismo con nuestra población ahora que nos enfrentamos a este virus", agregó, comparando el paquete de estímulo con la eficacia del equipo de rugby de Nueva Zelanda.