En 2024, envuelta en una manta y dentro de un contenedor de basura, fue encontrada una pequeña perrita criolla en condiciones extremas de vulnerabilidad y bajo peso. El hallazgo movilizó a miembros de la Unidad Canina de la Policía Nacional del Ecuador, quienes asumieron su rescate inmediato y traslado a un centro veterinario para iniciar un complejo proceso de rehabilitación.
Su recuperación parecía poco probable por el delicado estado en el que ingresó, pero la atención médica constante y los cuidados del personal policial le permitieron salir adelante. Fue bautizada como Milagros, un nombre que refleja la oportunidad de vida que tuvo tras sobrevivir al abandono.
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"Gracias a las atenciones veterinarias que aquí se le brindaron, pudo salir adelante", relató la cabo primero Erika Iza a través de un video difundido por la institución. Hoy, dos años después de aquel rescate, la canina no solo goza de buena salud, sino que cumple una función activa dentro de las filas policiales.
De la calle a las aulas: el trabajo social de Milagros y su plan de adopción
Milagros forma parte del área de relaciones públicas y del equipo de exhibiciones de la Unidad Canina. Su trabajo diario consiste en interactuar con la ciudadanía durante ferias de seguridad, visitas a unidades educativas y eventos comunitarios en distintas localidades del país.
Para la uniformada Erika Iza, la transformación de la perrita deja un mensaje valioso sobre la empatía y la protección animal, demostrando que un pasado de abandono no determina el futuro de un ser vivo.
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