por Ligia Proaño Fabara
Este 15 de mayo de 2026, a las 14:00 PM, se reinstaló la audiencia pública en la Unidad Judicial del cantón Daule. El proceso se centró en resolver la situación y tenencia del can Cappuccino, amparado bajo la figura de ser sintiente y sujeto de derechos. Luego de que cada una de las partes expresó su postura, se llegó a una conciliación basada en la ética y el diálogo, por lo que el juez ordenó la restitución de Cappuccino a sus abuelitos.
El magistrado declaró que no hubo vulneración de derechos, ya que el can fue protegido y cuidado correctamente durante todo el tiempo que estuvo con la parte accionada.
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Todo comenzó cuando Yailin Proaño, la tutora de Cappuccino, tuvo que viajar a España. Para asegurar el bienestar de su perro mientras terminaba los trámites de viaje, lo dejó al cuidado de Sara G. Lo que debía ser un apoyo temporal se convirtió en una disputa legal cuando la comunicación se rompió y la devolución del can no se concretó.
Durante la diligencia, la defensa de Yailin Proaño sostuvo que Cappuccino es un ser sintiente con el que mantiene un vínculo afectivo de años. Argumentaron que estar lejos de su familia original le causaba un daño emocional, exigiendo su regreso para que pueda viajar a España y reencontrarse con su tutora.
Por su parte, Sara G. aclaró que en ningún momento mantuvo al perro retenido de forma "ilegal o arbitraria". Explicó que su intención siempre fue garantizar el bienestar de Cappuccino, asegurándose de que estuviera sano y protegido. Su postura se centró en que el perro recibió todos los cuidados bajo su responsabilidad.
El juez Dionisio Jurado centró el debate en la protección de Cappuccino como sujeto de derechos. El magistrado enfatizó que, más allá de la disputa entre las personas, su deber constitucional era verificar que el perro no sufriera maltrato y que se garantizara su integridad física y emocional durante todo el proceso.
Debido a que Yailin Proaño se encuentra en España, el juez dispuso que Cappuccino fuera entregado formalmente a los padres de la tutora (abuelitos del can). El encuentro se dio en la misma sala judicial, verificando que el perro se encontraba en perfectas condiciones de salud.
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Cappuccino queda bajo custodia de los padres de Yailin hasta que se complete su viaje a España. El juez reconoció públicamente a Sara G. como una "correcta cuidadora" y dispuso que cualquier traslado internacional sea informado al juzgado para garantizar la protección definitiva de Cappuccino.