por Ligia Proaño Fabara
En lo que va del 2026, el Terminal Terrestre de Guayaquil, se ha convertido en el escenario de un patrón sistemático de maltrato: 19 gatos y un perro han sido encontrados abandonados en condiciones críticas, específicamente en los baños de mujeres del establecimiento.
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La modalidad delictiva ha consternado a la dirección de Proanimal del Municipio de Guayaquil, ya que los ejemplares son dejados encerrados en sacos de yute, sin entrada de aire y en total inmovilidad. Los animales permanecen en un estado de asfixia y desesperación hasta que sus leves maullidos o quejidos alertan a las usuarias de las instalaciones, quienes han facilitado los rescates antes de desenlaces fatales.
Desde el Municipio de Guayaquil, a través de Proanimal, se enfatizó que abandonar animales en estas condiciones no es solo una falta de ética, sino una infracción muy grave según la ordenanza vigente. Al tratarse de actos que comprometen la vida del animal al dejarlos encerrados, las sanciones económicas son severas.
La normativa establece que quienes cometan este tipo de actos deben enfrentar multas que van desde los tres hasta siete salarios básicos unificados. Las autoridades han sido claras: se están utilizando los recursos necesarios para identificar a quienes están cometiendo estos actos de crueldad en los puntos detectados.
La solución frente a la llegada de nuevas camadas jamás será el abandono. Las autoridades municipales recordaron que la única vía ética y efectiva es la esterilización, un procedimiento que evita el sufrimiento y las camadas no deseadas.
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Tener un animal de compañía implica una responsabilidad legal y afectiva que no termina cuando el tutor decide que ya no puede cuidarlo. La municipalidad insta a los ciudadanos a denunciar cualquier acto sospechoso y a optar por la tenencia responsable para evitar que más animales terminen en situaciones de asfixia y peligro de muerte.