Dejar el ventilador prendido toda la noche resulta más barato que usar el aire acondicionado por apenas 2 horas, según una comparación de consumo eléctrico. Un ventilador de 100 vatios conectado durante 8 horas gasta 0,8 kWh. Mientras un equipo de 9.000 BTU, con cerca de 1.000 vatios, llega a 2 kWh en solo 2 horas de uso.
La diferencia se explica por la potencia de cada aparato, no por el tiempo que permanece encendido. La etiqueta energética de cada equipo indica la potencia exacta en vatios, con la que cualquiera puede repetir el cálculo en casa sin depender de un técnico.
1. La fórmula que resuelve la duda
El cálculo tiene cuatro pasos y solo requiere una calculadora. Primero se busca la potencia en vatios, impresa en la etiqueta o en el manual. Después se divide ese número entre 1.000 para obtener los kilovatios.
Luego se multiplica el resultado por las horas de uso y por la cantidad de días del mes. Por último, se multiplica ese total por la tarifa de la distribuidora, que también aparece en la factura.
2. Lo que gasta cada equipo en una noche calurosa
Con una tarifa redonda de R$ 1 por kWh, el ventilador cuesta R$ 24 al mes, frente a R$ 60 del aire acondicionado usado apenas 2 horas por noche. En 30 noches, la brecha se traduce en 24 kWh contra 60 kWh acumulados.
Quien deja el equipo de aire funcionando las 8 horas completas de la noche llega a un consumo de 8 kWh solo en esa jornada. La tarifa real cambia según cada distribuidora, pero basta reemplazar ese número en el último paso de la cuenta.
3. El modelo inverter cambia el resultado
Los equipos con tecnología inverter reducen la brecha, pero rara vez superan al ventilador en el consumo final. Cuando alcanza la temperatura fijada, el compresor de ese tipo de aparato reduce la velocidad y el gasto promedio queda por debajo del máximo previsto.
Aun cuando trabaje con la mitad de su potencia habitual, las 2 horas de uso suman 1 kWh, todavía más que los 0,8 kWh del ventilador. Los sellos de eficiencia energética y las etiquetas del organismo de metrología informan el consumo mensual estimado de cada modelo y ayudan a afinar el cálculo.
En dormitorios grandes, con sol directo por la tarde o mala aislación, el compresor se mantiene activo por más tiempo y el gasto vuelve a subir.
4. Trucos simples para bajar la factura
Algunos ajustes básicos reducen el consumo de ambos aparatos sin sacrificar el descanso en las noches más calurosas. Conviene evitar temperaturas demasiado bajas en el control, mantener puertas y ventanas cerradas mientras el equipo funciona y limpiar los filtros con regularidad.
También se puede programar el temporizador para que se apague de madrugada y elegir aparatos con sello de eficiencia y etiqueta A.
La elección entre ambos aparatos también depende de quién duerme en la habitación y de cuánto apriete el calor. Una alternativa práctica es enfriar el cuarto con el aire acondicionado antes de dormir y dejar solo el ventilador funcionando el resto de la noche. Así se reduce el gasto total sin sacrificar el confort.













