El impacto del confinamiento durante la pandemia de COVID-19 se hace evidente en un nuevo estudio sobre el desarrollo de los niños. Investigadores del Reino Unido han revelado que los niños nacidos durante el confinamiento podrían enfrentar retos significativos a lo largo de sus vidas. Este primer análisis, publicado en los Archives of Disease in Childhood, señala que los menores nacidos entre marzo y junio de 2020 en Inglaterra tienen dificultades para concentrarse, seguir instrucciones y regular sus emociones a los cuatro años de edad.
Entre marzo de 2020 y julio de 2021, las estrictas medidas del gobierno, como el distanciamiento social, el uso de mascarillas y el cierre de espacios recreativos y grupos de infancia, limitaron severamente el contacto social de los recién nacidos. Este entorno social restringido ha dejado huellas en su desarrollo ejecutivo, una habilidad crucial para planear, resolver problemas y adaptarse a nuevas situaciones.
¿Cómo se realizó el estudio?
El estudio BICYCLE (Born In COVID Year – Core Lockdown Effects), llevado a cabo por la Universidad de Londres, es pionero en investigar a gran escala a niños nacidos durante el confinamiento en Inglaterra. Para analizar su desarrollo, se evaluaron a 205 niños utilizando medidas estandarizadas para el lenguaje y la habilidad de razonamiento no verbal, complementado con cuestionarios respondidos por sus padres sobre funciones ejecutivas y habilidades motoras de sus hijos. Mientras que 25 niños fueron evaluados presencialmente, 180 lo fueron a través de sesiones por Zoom, mostrando resultados consistentes.
Dificultades en funciones ejecutivas
Los hallazgos preliminares del estudio indican que, según los cuidadores, las habilidades ejecutivas de estos niños están por debajo de los niveles previos a la pandemia. Esto sugiere que la escasa interacción social durante los años clave de la infancia temprana ha afectado su capacidad para asentarse en tareas, recordar o seguir instrucciones y adaptarse al cambio. Una tercera parte de los niños participantes fueron evaluados con necesidades en funciones ejecutivas.
Desempeño lingüístico sorprendente
A pesar de los desafíos, la evaluación de habilidades lingüísticas presenta un panorama más alentador. Las puntuaciones generales del lenguaje están en niveles esperados o superiores para su edad. No obstante, las habilidades de lenguaje expresivo, que implican cómo los niños se comunican mediante palabras, quedaron por debajo de lo esperado en relación con sus capacidades de razonamiento no verbal. La atención y comunicación incrementadas de los padres durante el confinamiento podría haber jugado un papel protector en el mantenimiento del lenguaje receptivo.
La investigación sugiere que las características únicas del primer año de vida de estos niños, marcado por el confinamiento, establecen la necesidad de seguir monitoreando su desarrollo a lo largo del tiempo. En 2026, este sigue siendo un tema crucial para padres, educadores y autoridades de salud. Las próximas fases de estudio buscan evaluar si estas dificultades tempranas persisten y cómo pueden ser mitigadas con intervenciones educativas y sociales adecuadas, señalando el camino hacia un soporte más dirigido para esta peculiar cohorte de niños.









