Un equipo de científicos ha identificado un mecanismo natural que habría permitido a la Tierra mantener un clima relativamente estable durante los últimos 60 millones de años.
El estudio revela que las variaciones en el nivel del mar desempeñaron un papel fundamental en la regulación del dióxido de carbono (CO₂) presente en la atmósfera, contribuyendo a que el planeta siguiera siendo habitable a lo largo del tiempo.
La autora principal del estudio es Ros Rickaby, profesora de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Oxford (Reino Unido).
¿Cómo influyó el nivel del mar en el clima de la Tierra?
La investigación explica que el nivel del mar influye directamente en el ciclo del fósforo, un nutriente esencial para la vida marina.
Cuando los océanos experimentaban cambios en su nivel, también se modificaba la cantidad de fosfato que llegaba a las aguas abiertas. Esto favorecía el crecimiento de organismos microscópicos marinos capaces de capturar carbono mediante la fotosíntesis.
El papel de los océanos en la captura de carbono
A medida que estos organismos morían, parte del carbono que habían absorbido quedaba enterrado en los sedimentos del fondo oceánico durante millones de años.
Este proceso reducía la concentración de CO₂ en la atmósfera y contribuía al enfriamiento gradual del planeta, actuando como una especie de «termostato natural» del clima terrestre.
Los investigadores analizaron la evolución de los ciclos de nutrientes en los océanos durante los últimos 60 millones de años y concluyeron que la disminución del nivel del mar incrementó la disponibilidad de fosfato en mar abierto, lo que impulsó la productividad biológica y favoreció un mayor almacenamiento de carbono en los océanos.
Un mecanismo natural con límites frente al cambio climático actual
Este mecanismo podría ayudar a explicar cómo la Tierra logró pasar de un antiguo período caracterizado por temperaturas mucho más elevadas a las condiciones climáticas más frías que conocemos en la actualidad. Además, ofrece nuevas pistas sobre los procesos naturales que regulan el clima a escalas geológicas.
Aunque este sistema ha funcionado durante millones de años, los científicos subrayan que opera en períodos extremadamente largos y no puede compensar el rápido aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero provocado por las actividades humanas en las últimas décadas.









