Un nuevo estudio ha encontrado una asociación entre un rasgo de personalidad y un menor riesgo de muerte prematura.
Se trata de la responsabilidad, una característica relacionada con la organización, la disciplina y la capacidad de mantener determinados comportamientos a largo plazo.
La investigación, realizada a partir de datos de más de medio millón de personas y cerca de seis millones de años de seguimiento acumulado, analizó la relación entre diferentes rasgos de personalidad y la mortalidad.
Los resultados no demuestran que la personalidad determine cuánto vivirá una persona. Sin embargo, sugieren que ciertas características pueden estar relacionadas con comportamientos y condiciones que influyen en la salud.
La responsabilidad aparece como un factor protector
Los investigadores utilizaron el modelo de los Cinco Grandes, que clasifica la personalidad en cinco dimensiones: neuroticismo, responsabilidad, extraversión, apertura a la experiencia y amabilidad.
Entre ellas, la responsabilidad mostró la asociación más consistente con una menor mortalidad. Las personas con niveles elevados de este rasgo tienden a ser más organizadas y constantes, características que pueden favorecer la adopción de hábitos relacionados con el cuidado de la salud.
Entre esos comportamientos se encuentran seguir tratamientos médicos, acudir a controles preventivos y mantener rutinas de actividad física.
Personalidad, hábitos y salud
Los resultados amplían la investigación sobre longevidad al mostrar que la salud no depende únicamente de factores como la genética, la alimentación o la actividad física. La forma en que las personas afrontan sus rutinas y toman decisiones también puede estar relacionada con sus resultados de salud.
Esto no significa que sea posible prolongar la vida simplemente desarrollando un determinado rasgo de personalidad. La personalidad es solo uno de los múltiples factores que pueden influir en la salud y la mortalidad.
El estudio aporta, por tanto, una nueva perspectiva para comprender la relación entre comportamiento, personalidad y longevidad. Sus resultados pueden ayudar a investigar por qué determinadas conductas se asocian con una mejor salud.













