El horario en que comemos podría ser tan importante como lo comida que se ingiere. Un estudio publicado en la revista European Journal of Clinical Nutrition halló una relación entre los horarios de desayuno y cena con la longevidad.
La investigación examinó información de 31.044 adultos estadounidenses durante casi nueve años para entender cómo el timing de las comidas afecta la mortalidad. Entre los participantes estudiados, hubo 7.129 fallecimientos, de los cuales 2.259 fueron causados por problemas cardiovasculares.
Qué reveló el análisis sobre el desayuno
Quienes tomaban café entre las 8 y las 10 de la mañana tenían un 10% más de riesgo de muerte que quienes lo tomaban entre las 7 y las 8. El peligro aumentaba a medida que el desayuno se retrasaba más.
Para quienes comían su primera comida entre las 10 de la mañana y el mediodía. El riesgo de mortalidad subía al 19%.
Después del mediodía, esa cifra alcanzaba el 29% comparado con desayunar entre las 7 y las 8 de la mañana. Los adultos de 50 años que desayunaban tarde presentaban una esperanza de vida estimada 2,46 años menor en promedio.
El riesgo cardiovascular según la hora de Comer
La mortalidad vinculada al corazón también mostró un patrón preocupante conforme el desayuno se retrasaba. Consumir la primera comida después del mediodía aumenta significativamente el riesgo cardiovascular en comparación con quienes desayunan entre las 7 y las 8 de la mañana.
La cena tardía presentó un patrón diferente, con menos comensales y una duración significativamente más breve que las anteriores. Cenar antes de las 7 de la tarde se asoció con un mayor riesgo de muerte en comparación con cenar entre las 7 y las 8 de la tarde.
Sin embargo, comer después de medianoche elevaba ese riesgo hasta el 27%.
Por qué el reloj del cuerpo importa
Zhilei Shan, investigador principal del estudio de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong. Explicó que el horario de las comidas envía señales importantes a los ritmos circadianos del cuerpo.
Desayunar tarde o comer en horarios muy avanzados de la noche puede desalinear estos ritmos naturales. Esta desalineación circadiana puede generar alteraciones metabólicas, incluyendo cambios en cómo el cuerpo procesa las grasas y el azúcar.
El investigador aclaró que los hallazgos sugieren ver los horarios tardíos de comida como un posible indicador de riesgo que podría modificarse. Más que como una causa directa comprobada, los estudios científicos han demostrado que existe una correlación significativa entre ambos factores.













