Con apenas 7 años, Roger Woodward logró salir con vida de una caída de casi 50 metros en las cataratas del Niágara, algo que nadie hubiera imaginado posible. El accidente ocurrió durante un paseo por el río Niágara y lo marcó para siempre.
El episodio tuvo lugar en 1960, cuando Roger subió a una embarcación acompañado por Deanne, su hermana de 17 años, y por James Honeycutt, un conocido de la familia. Iban río arriba a bordo de un pequeño bote de aluminio cuando una pieza de la hélice se partió, dejando la embarcación sin motor.
El camino hacia el precipicio
Trataron de volver a tierra remando, pero no lograron evitar que la corriente los fuera empujando hacia las cataratas Horseshoe. Roger no sabía nadar, así que su madre le había indicado que usara el chaleco salvavidas como única protección.
Cuando las olas comenzaron a inundar el bote, los tres pasajeros cayeron al agua sin previo aviso. Deanne fue arrastrada hacia la costa, donde unos turistas la rescataron de inmediato. Honeycutt intentó sujetar a Roger en medio de la corriente, pero la fuerza de la cascada terminó separándolos.
El niño se hundió en medio del agua y la espuma durante los 50 metros de caída, sin poder distinguir dónde quedaba la superficie.
Contra las probabilidades
Roger volvió a la superficie con el chaleco salvavidas aún puesto. Una embarcación turística que navegaba por la zona lo vio, lo rescató y lo subió a bordo de inmediato.
Los médicos que lo atendieron en el hospital detectaron una conmoción cerebral leve, cortes y contusiones, pero ninguna lesión más grave. Roger preguntaba por su hermana sin saber que ella ya estaba a salvo. James Honeycutt, el adulto que había organizado el paseo, nunca volvió a salir del agua.
Con solo 7 años, Roger Woodward pasó a la historia como la primera persona conocida en sobrevivir a una caída por las cataratas Horseshoe sin otra protección que su chaleco salvavidas.













